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ENSAYANDO

ADVERTENCIA. Se sugiere la discreción en el uso de este material. El contenido en algunos casos, es únicamente mi opinión  - divagaciones puras y no pretendo haber descubierto el hilo negro. Si se está haciendo alguna tarea o investigación, creo existen medios más confiables, utilícenlos. No está de más recordar, que lo escrito aquí, es propiedad intelectual y se debe de usar con las debidas licencias y precauciones.



Pinceles

El  Diálogo del Arte 


El Arte es la síntesis de los opuestos, la nada  y el universo complejo del artista. En todo arte, el proceso de creación es la lucha entre el artista y esa nada, cada uno con intereses propios, y cuando el proceso termina, la obra misma es reflejo de esa lucha. 

La pintura no puede ser complaciente ni discursiva, debe de ser espacio de diálogo entre  obra y  observador, el cual se vuelve elemento activo al reinterpretar la obra y convertirla en algo propio. Por lo mismo, la obra nunca termina de ser creada, pues cada nuevo espectador, es un nuevo recreador.

El proceso de crear, es en sí un diálogo, diálogo entre el espacio en blanco y el artista. Las conversaciones no se planean, nadie tiene una conversación llevando un guión bajo el brazo. Las conversaciones tienen vida propia, insospechada, inimaginable; nadie sabe como  comienzan, ni como terminan. 

 El diálogo está abierto. Espacio y artista, pueden hablar y escuchar. En esta conversación no existe el control, de hecho, la idea misma es absurda; no existe el control absoluto sobre la obra, aunque es lógico que el artista busque dicho control, pues si no, ¿de que otra forma se genera tensión?. Es importante entender que, aunque existe tensión entre el espacio -blanco- y el artista, no debe de verse al primero como el enemigo a vencer, sino como co-creador de la obra.  Aliados, no enemigos.

Los interlocutores pueden diferir, así es la relación entre ambas partes; esas diferencias crean tensión y el arte debe ser reflejo de esa tensión, la misma que hay entre aquellos que llevan un resorte en direcciones contrarias.

El artista nunca debe de caer en la autocomplacencia, pues aunque el arte es la más egoísta de las actividades, no debe dejar que su trabajo se vuelva un discurso o manifiesto. La mejor obra es la que deja  "espacios", pues permite que el espectador llene esos "espacios" con nuevos diálogos.

La conversación siempre puede continuar.  El artista al dejar la conversación abierta, permite que otros interlocutores participen en la misma y así la obra siempre se renueva.

En el mundo natural todo es cambio. El hombre y su mundo social e individual no se escapan a las leyes del cambio. El artista y su obra siguen el mismo proceso. El artista cambia, la obra cambia, y si no es así, el arte no es reflejo de su creador, y podemos suponer que obra y artista, carecen de unidad, autenticidad y legitimidad. 

El hombre es también por naturaleza plural. La obra del artista debería ser de igual forma, plural.  ¿Por qué se le "exige" al artista ser fiel a un estilo?  ¿acaso la luz no se descompone en colores al pasar a través de un prisma? . 

En resumen, el artista debe ser uno con su obra.

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© 2025 Virginia Maury 

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