ENSAYANDO

08-06-09

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ADVERTENCIA. Se sugiere la discreción en el uso de este material. El contenido en algunos casos, es únicamente mi opinión  - divagaciones puras y no pretendo haber descubierto el hilo negro. Si se está haciendo alguna tarea o investigación, creo existen medios más confiables, utilícenlos.

Revolucion-es. próximamente

 

 El diálogo del arte  febrero 2005

 La Música y la Pintura  abril 2005

 La Pintura y su lectura  junio 2005

 Formación y deformación  agosto 2005

Como no ser pintor y sufrir en el intento 0ctubre 2005

La historia del amante ingrato enero 2006

Vida y muerte  mayo 2006

EL Arte imperfecto julio 2006

El Papel del arte octubre 2006

Arte y libertad enero 2007

El Gran imitador y el paisaje  mayo 2007

El Lugar incomodo julio 2007.  Actualización NOVIEMBRE 2008

Siendo serios septiembre 2007

El Capricho en el Arte  noviembre 2007

Animal de Costumbres  enero 2008

El Ser Abstracto   marzo 2008

Tener o no tener   mayo 2008 Actualización ABRIL 2009

El mundo de las mil voces  julio 2008

Identitas septiembre 2008

Los destructores de imágenes. noviembre 2008

Espacio y Materia enero 2009

Forma y Palabra.  marzo 2009

IdeArte. mayo 2009

 

 

El lugar incomodo                                                                                             Inicio

Somos seres complejos y parte de esa complejidad queda expuesta en la Música, la Literatura, Pintura, Cine, etc., pero ¿cuál es el propósito de esto? ¿por qué del arte?

Ye he mencionado antes que el propósito del arte no es enseñar -ver Arte y libertad-, aunque resulta tentador utilizar un medio de amplia difusión para decirle a la gente lo que debe y no debe pensar. Encontrar respuestas, tampoco es ámbito del arte; existen otras áreas del quehacer humano que cumplen o intentan cubrir esa función, como la Filosofía o las religiones, o si se quiere ver desde un punto de vista menos profundo, la Ciencia. El Arte es muy ambiguo y por ello la razón de escribir, componer, esculpir, pintar, representar, no es ni debe ser el educar o el de buscar respuestas.

Todo tiene que tener un por qué, una razón de ser y pareciera que el arte no lo tiene, al menos no uno útil. Si no resuelve los grandes misterios, ni da respuestas, ni sirve para educar, ni hace la vida más fácil, es la más inútil de todas las actividades humanas. Sin embargo, si el ser humano lleva más de 10,000 años en ello (algunos restos arqueológicos pueden llevar las representaciones artísticas hasta más allá de 50,000 años en el pasado), debe ser que después de todo si tiene un propósito.

Hubo un tiempo en que se alentaba y respetaba al que se dedicaba al quehacer artístico. El músico, pintor, escritor, era visto con respeto y admiración, no había Corte en el mundo que no tuviera sus artistas "oficiales". Era redituable el ser artista, sobre todo si lograbas el favor de un mecenas. Los padres si notaban aptitudes, inmediatamente ponían a sus hijos a disposición de algún maestro para aprender el oficio. Ahora, si es que se sigue viendo con respeto al artista, si esperas que esto no le suceda a uno de tus hijos. ¡Dios nos ampare, si así sucede!

El Arte ya no es redituable, al menos no te garantiza una vida sin penurias económicas. La Era de las Cortes y el gran despilfarro artístico se acabó. Ahora somos más prácticos, hay cosas más importantes que sentarnos a escuchar una Oda a algún dios. Si este es el caso, ¿por qué sigue habiendo quién haga Arte? ¿por qué el Arte no ha muerto? ¿acaso entonces, si cumple un propósito?

La vida aún en su aspecto más mundano tiene un orden. Si se tapa el drenaje de su casa, quién va a destaparlo ¿usted?, si hay un desperfecto con algún aparato eléctrico ¿usted puede solucionarlo? A cada cosa le corresponde una contraparte, si hay drenajes, hay quien los limpie, si hay aparatos eléctricos, existe quien los repare. Si en nuestro mundo social y cultural existe tal orden, también lo existe en el mundo del comportamiento humano.

El Arte no ha muerto porque alguien tiene que hacer el trabajo. Si no estamos precisamente alentándolos, si nos alegra que alguien más este haciendo el sucio trabajo del Arte.

El Hombre tiene una complejidad que va más allá de cualquier entendimiento, incomprensible como aguas profundas y turbias; ninguna creatura tiene esa cualidad que nos hace únicos: las emociones. Creamos en el concepto de alma o no, nadie puede negar esa cualidad que nos hace excepcionales, sepamos o no de donde vienen, existen, y si existen, todo tiene su contraparte " Si A, entonces B"  o digamos que, "a toda acción, corresponde una reacción".

El Arte es la reacción a esa compleja y única cualidad humana que son las emociones.

Aunque pareciera que hacemos lo posible por borrar el mundo natural y hacerlo artificial y simple, seguimos siendo orgánicos y complejos. Mientras sigamos siendo lo que somos, el Arte seguirá. Alguien tiene que hacerlo; evitar que las cloacas se tapen, inunden nuestras pulcras viviendas y todo se vuelva caos. El Arte manifiesta nuestra cualidad más humana y divina, y mantiene las cloacas limpias.

 Jared Leto ( actor-músico ) dijo, -parafraseando- "Es trabajo del artista cavar en lo incomodo...". El quehacer artístico es un trabajo sucio en un lugar incomodo. Esa es la obligación y sacrificio que el artista hace al cumplir con su trabajo. ¿Por qué se respetaba y se respeta -quiero creer- al artista?  Por eso mismo, por sacrificarse a sí mismo y elegir vivir en el lugar sucio, fétido e incomodo que son las emociones humanas. Probablemente el artista tampoco tiene mucha opción, pues como he dicho antes, es el Arte quien escoge al artista y no al revés. Sacrificio u obligación, antes al menos había la promesa de la recompensa, ahora, suena al sacrificio de un mártir.

El Arte permite recordarnos nuestra humanidad, nuestra singularidad y complejidad, por eso es que existe y es necesario el trabajo artístico.

El concepto de que el Arte debe ser la expresión de lo mejor del ser humano, se ha ido diluyendo, y aunque quisiéramos pensar que en algún tiempo así fue,  la realidad es que el Arte nunca ha sido así. El crisol de las emociones humanas, se refleja en la complejidad de la creatividad artística, el Arte no es bello, es honesto. Una de las características que hace a una obra de arte , es la honestidad, su capacidad de decir la verdad, la verdad sobre uno -o todos-  y toda su crudeza; Y aunque el arte sea un asunto muy personal, nos identificamos porque todos somos lo mismo -o deberé decir que estamos hechos de lo mismo-. El artista hace suyo lo universal, y lo suyo, lo hace universal.

El artista debe vivir en el lugar incomodo de la verdad -como dice el refrán, "la verdad no peca, pero incomoda"- esa es su carga y responsabilidad.

Por lo que he dicho, pareciera que el artista viviera en un verdadero infierno y fuera un verdadero mártir. Tal vez no es el infierno y tampoco es un mártir, pero por alguna razón, la exposición de las emociones personales -que se vuelven universales- siempre resulta incomodo -de ahí, la verdad del refrán- y hacer de eso un estilo de vida, bueno, para muchos resultaría masoquista.

Para los que no tienen un oficio en el mundo del Arte, les resultará revelador saber que el Arte sea tan necesario al hombre como el desasolve al drenaje. Sin el Arte, no tendríamos  espejo en que mirarnos y reconocer nuestra singularidad, nuestra universalidad y humanidad.

Tal vez la próxima vez que observe una pintura, escuche música, vea una película, vaya al teatro o lea un libro, descubra que como dijo Basquiat "Toda línea tiene un significado". Lo tiene, pero para usted; No para saber más del mundo, sino de usted mismo. Tal vez, esa vez, el Arte abstracto no le parezca tan absurdo, o tal sinfonía no le suene tan incoherente o extraña, y sienta al menos algo de simpatía por el artista que trabaja en la fétida atmósfera de ese lugar incomodo.  

EPÍLOGO

En una reflexión reciente, me di cuenta de cuan importante es ahora más que nunca el papel del arte en la sociedad.

En un mundo donde cada vez somos más, es importante que recordemos lo valiosa que es nuestra individualidad (entiéndase individualidad, no como un sentimiento egocéntrico y encerrado, sino como el entendimiento del yo y su relación con el mundo) ; y el arte es la mejor herramienta para hacerlo.

Somos seres duales, porque además de ser individuos, somos colectividad. Somos singulares y plurales, y esto conlleva una contradicción. Cada vez es más difícil conciliar ambas partes, porque cada vez somos más. Trataré de explicarlo mejor.

El ser humano es un animal social como lo son todos los primates, los lobos o las ballenas, pero dichos grupos o alianzas en estos mamíferos no son mayores de tal vez 50 individuos. Sí estos animales tienen conciencia de individuos, no sabemos con exactitud, pero en el caso del hombre sí. El hombre si está conciente de su individualidad y tiene que hacerla compaginar con ese otro aspecto, la colectividad.  El ser humano como muchos mamíferos - si no es que todos, aunque no pretendo ser experta-, no está diseñado para vivir y convivir en grupos grandes (sería bueno saber cual es el número ideal de individuos para una comunidad), más sin embargo lo estamos haciendo y aún en contra de nuestra naturaleza.

Quienes sí están diseñados para vivir en grupos multitudinarios, son los insectos. Algunos tipos de insectos, tienen altamente desarrollada esta capacidad, creando sociedades de perfecto funcionamiento; pero todo con un costo, el de la individualidad. En este tipo de sociedades, no existe el sentido de individuo, así que toda acción es a favor del bien común, de la subsistencia del nido.

Algo parecido está pasando en las sociedades humanas. Cada vez parece haber menos pensamiento individual y cada vez más un pensamiento único en bien del sistema (nido). Ya no solo estamos siendo forzados a pensar como individuos y como miembros de un grupo, sino también cómo hormigas. Seres programados que funcionan para mantener algo más grande, que ni nosotros mismos entendemos.

Ya no nos preocupamos por crear individuos (personas), sino engranes bien engrasados que encajen en esta enorme maquinaria. Yo no soy padre de familia, pero cada vez veo más ese espíritu en la educación infantil.

Creo que es ahora donde el arte debiera tener más sentido. Siempre en tiempos difíciles o de crisis, lo primero que se olvida es lo primero que debería de ser protegido y valorado: el arte. Este, nos recuerda esa cualidad preciosa -ahora más que nunca- que es la individualidad. Si el futuro es que vayamos en este sentido -cada vez más, cada vez menos espacio-, al menos deberíamos de preocuparnos por no olvidar que a diferencia de los insectos, nosotros si podemos reconocernos en un espejo y hacer lo posible por proteger todo aquello que es producto de esa capacidad.

 NOTA. En cuanto a las comparaciones entre el hombre y otras especies animales, no pretendo ser experta. Son reflexiones propias que pueden ser ciertas o no.

 

Siendo Serios                                                                                                       Inicio

Vivimos tiempos extraños. Vivimos en la era del mínimo esfuerzo y el máximo bienestar.

 En este extraño mundo, existe un nuevo orden, el orden del mercado, la oferta y la demanda. Todo tiene la etiqueta de mercancía y por lo tanto tiene precio; y como en toda sociedad de mercado, es importante evaluar costos y esfuerzo.

Desafortunadamente, el Arte no ha quedado fuera de este fenómeno. El Arte ha perdido esencia pues al igual que todo depende de lo que se vende y no.  El Arte se enfrenta a un nuevo tipo de esclavitud, pues ahora sirve al mercado. El artista esclaviza su arte en favor de un nuevo amo y por supuesto pierde honestidad y se transforma en lo que dicte este. Esta nueva forma de sujeción de la libertad, tal vez sea la más difícil forma de esclavitud a la que el arte ha tenido que enfrentar y la más difícil de romper.

El artista antes que artista, es humano y tiene necesidades igual de mundanas que el resto. Hay que comer; y en un mundo cada vez más exigente y demandante, el artista siente la necesidad de sacrificar su trabajo para no ser arroyado por el sistema. Al hacerlo, el artista puede encontrar fácil justificación diciendo, "Total, no hay que tomárselo en serio, nadie ha muerto por ello hasta ahora ". El asunto se agrava cuando el espectador toma la misma postura, "no hay que tomarlo en serio, es solo una pintura en la pared".  Lo terrible del asunto es si el artista ya no está dispuesto a tomárselo en serio, ¿quién lo hará?

Hace algún tiempo salió en televisión, un comercial de un refresco dietético que me causó gran impresión y desilusión. Una escena del mismo muestra a una chica en una galería o museo, pasa frente a una pintura casi sin detenerse, mientras una voz en off decía algo como " otra pintura negra". Al final del comercial, después de otras cosas, se decía un mensaje como "tómatela leve". Es triste pero el mensaje es claro: no te compliques. Si algo requiere esfuerzo de tu parte, no vale la pena. El Arte ya no es cosa seria.

 Si algo es complicado, y pide de ti esfuerzo, tiempo, reflexión, olvídalo; no te lo tomes tan en serio. Vende más lo que es fácil que aquello que requiere algún esfuerzo. Agravando el problema, hemos perdido la capacidad de reconocer lo autentico de lo falso como dice Erich Fromm; así que ¿Cómo reconocer que "la pintura negra" es obra de lo autentico y no de lo falso?. Pregunta de difícil respuesta, pues el Arte mismo ya es parte de esa actitud de mercado. Distinguir el arte honesto y el arte de mercado, es imposible. Si la corrupción se encuentra desde el origen, desde el proceso de creación, es mucho pedir al espectador que sepa reconocer la diferencia.

Tal vez la respuesta no está es ver lo autentico, sino hacerlo autentico. Si el espectador es recreador, entonces hace autentica la obra, la revalora -la obra adquiere derecho propio de existir-; pero si solo es espectador, entonces la obra solo será "una pintura más en la pared, otra pintura negra más".

El tema central es la seriedad con la que se toma el Arte. ¿Es el Arte un asunto serio, o es hora de renunciar e irnos todos a casa?. Como diría Ben Vautier, "El arte es inútil, vuelvan a sus casas" ( título de una pintura conceptual )

El Arte es un asunto tan serio y complejo, que es preferible ignorarlo, esa es la verdad. En las últimas de décadas, hemos vivido en una "gran mentira" -refiriéndome a la gran mentira en los términos que habla Fromm en "del tener al ser" - la mentira de la simplificación. El sistema ha generado la idea de que todo puede y debe ser simple en la búsqueda del bienestar. La tecnología ha simplificado mucho del quehacer humano y hemos pensado erróneamente que todo, debe ser igual.  Las emociones humanas son tan absurdas e incomprensibles que preferimos ignorarlas pues no van con el formato de lo simple.

En esta idea de lo simple, como ejemplo, es más fácil divorciarse que tratar de entender al otro ( eso explicaría el aumento casi exponencial de los mismos en el mundo ). Obviamente, no faltan excusas para tales acciones como la libertad, la cual también es ya parte de esa gran mentira de la que habla Fromm.

Si las emociones humanas son incomprensibles -son nóumeno-, entonces el arte es fenómeno de las mismas y  por lo mismo, suele ser igual de complejo e incomprensible; así que es más fácil evitarlo o ignorarlo; o peor aún, quitarle importancia y darle categoría de mercancía. Eso es lo que se ha hecho con el Arte, menospreciarlo, degradarlo a simple mercancía; el artista no tiene nada especial que decir, solo es un obrero más en la línea de producción; y sus obras, latas en un estante.

¿Dónde quedaron los tiempos en que las cosas que ameritaban esfuerzo eran las más valiosas?. Vivir bien y con el mínimo esfuerzo, ser el mejor sin el mínimo esfuerzo; esa es la idea de lo "leve" y no "complicarse", por ello, hemos hecho del Arte nóumeno y no fenómeno. Resulta incomprensible, un misterio. Si no se puede conocer algo, acaso ¿tiene razón o mérito alguno dedicarle tiempo o esfuerzo?  Y si te esfuerzas demasiado, puedes ser incluso catalogado como masoquista.

Una vida sin dolor, es la meta; poco realista, pero es la idea. Lo curioso, es que en realidad lo único que podemos hacer es engañarnos; vivimos "La gran mentira", vendemos la idea de una vida sin dolor -que es igual a cero complicaciones- a sabiendas de que es imposible. 

 El Arte nos recuerda eso mismo que tratamos de olvidar, que la vida es compleja, incomprensible y sin solución. En la vida no hay recetas ni pasos a seguir, estamos solos y eso nos asusta. El Arte autentico, es honestidad, es verdad, es la vida misma; evitamos toda confrontación, toda pregunta sin respuesta, toda inquietud, toda perturbación, toda incomodidad porque provoca dolor y el dolor -de cualquier tipo- no está de moda. Al final de cuentas, nos la "tomamos leve" con una soda.

Mi recomendación, antes de que empecemos a olvidar nuestra humanidad, es acercarse a la complejidad; valoremos la belleza que hay en ella. Somos seres complejos, fragmentos de mucho que forman un todo, no somos monocromáticos, ni de una sola pieza. Dejemos de buscar respuestas sencillas y comprar mentiras. La verdad, nunca es fácil de digerir, y en el Arte, está mucha de nuestra verdad; nuestra compleja, hermosa, perturbadora e inquietante verdad.

Nota. Al decir verdad, no me refiero a ella como verdad universal, sino más bien como lo real.

 

El Capricho en el Arte                                                                                   Inicio

En estos tiempos donde la búsqueda de la satisfacción es la primicia, no parece haber ni límites ni frenos. Como todo es instantáneo, inmediato y posible, también lo es la satisfacción. Queremos algo y lo queremos ahora; no mañana, ahora; y pareciera que no hay nada que lo impida.

El Arte siempre ha sido catalogado como un proceso puramente emocional y nada podría estar más fuera de la realidad. Toda actividad es un proceso intelectual, aún las actividades físicas como los deportes o las mecánicas, pasan por un proceso de entendimiento, y en el Arte igual.

Ser conciente de algo, es un estado de conocimiento, es un estado de alerta, y en  este estado, hay una concientización de las emociones. En el Arte -proceso creativo-, en una forma ideal, las emociones pasan por el filtro de la conciencia. El artista está al tanto de ellas y al hacerlas pasar por la conciencia, puede usarlas en favor de su arte. Este, se vuelve dueño de sus emociones.

En el estado conciente, el artista no solo reconoce las emociones, sino que las encausa apropiadamente. Si solo "sentimos", nuestras emociones pueden ser solo conductas "animales",  pues "sentir" es una reacción inmediata a un evento -puede ser físico o emocional, como tener frío, o golpear  por ser golpeado.

Entonces, si existe el estado de conciencia, también existe el estado opuesto. En este caso, lo llamaré capricho.

Erich Fromm en "Del tener al ser" se refiere al capricho como la respuesta al " y, ¿por qué no?", un deseo que surge espontáneamente y que exige se cumpla.

En el Arte también existe el capricho. El capricho es lo opuesto al acto conciente, es totalmente ignorante y puramente visceral. El acto por capricho no está muy alegado del acto animal, pues es un acto de inconciencia. Tenemos la idea errónea de que en el Arte poco se usa el raciocinio y mucho las vísceras, pero el Arte es un acto pensante altamente conciente. En el proceso creativo, se debe estar en total estado de conciencia, debe ser un acto de voluntad.

La motivación de crear puede ser originado por múltiples factores, emocionales o formales, como una nueva relación amorosa, un instante o un color, una línea, una forma. Miles de cosas nos inspiran a crear, pequeñas e insignificantes, como grandes y significativas,  pero en el acto de, debe de haber voluntad y conciencia. Cualquier motivación -llámese inspiración, si se desea- es válida, pero la complacencia sea propia o de otros -servir a intereses ajenos-, es la muerte en el Arte.

El Arte por capricho es respuesta inmediata y satisface a una necesidad absurda, como pasajera; carece de razón aún para el artista mismo. Si el  capricho responde a una necesidad que exige ser satisfecha, al cumplir tal demanda, la obra, resultado de tal, pierde razón de ser, pues la demanda ya fue satisfecha.

El proceso creativo, siempre deja un dejo de insatisfacción -véase el diálogo del Arte-, pues es un diálogo y no un monólogo. Como he mencionado antes, el proceso creativo es un estira y afloja perpetuo y nunca debe ser autocomplaciente; ese es el problema del capricho, que es puramente autocomplaciente, es discursivo, un monólogo ególatra, lleno de frases pretenciosas y narcisistas.

Reconocer si el proceso creativo es conciente y producto de la voluntad -no se entienda como voluntarioso-, o del capricho y lo inmediato, es obligación del artista, y es también su deber evitarlo.

El estado de conciencia, es el estado del "estar", estar donde debo y hacer lo que debo, perfecta conciencia del yo. Me reconozco y reconozco mis emociones.

El Arte es exigente y demandante. Obliga al compromiso -véase la historia del amante ingrato- y el artista debe responder. Para que su arte no sea hija de la complacencia, el artista debe responder con convicción, en estado de conciencia y voluntad. Si el artista "no está" en el momento del proceso creativo, puede tener la certeza de que lo que resulte de este, será un capricho.

Estamos acostumbrados a "no estar" y el proceso creativo es un momento serio en el que "estar" es importante. En esta Era del ajetreo, donde se tiene que estar en varios lugares al mismo tiempo, acabamos no estando en ningún lugar. Cuando estamos con la familia o amigos, "no estamos", cuando trabajamos "no estamos, cuando tenemos sexo, "no estamos", cuando creamos, "no estamos"; total, nunca estamos donde debemos, y el Arte -amante exigente e intolerante- nos hará sentir si no estamos donde se supone: con él. La obra misma gritará "soy capricho, ¿acaso no lo notas?", el artista podrá decidir si ignora tal reclamo, y si así lo hace, caerá en la autocomplacencia.

Al ser el capricho un acto voluntarioso, no deja nada pues no responde a nada (es casi como un acto reflejo, un impulso). Difícilmente el artista encontrará algo rescatable del proceso caprichoso al igual que el espectador (recreador). El Arte, sin conciencia, sin voluntad, es como el caparazón de algo que sabemos alguna vez estuvo vivo, pero ya no tiene sentido de ser.

No se confunda La inspiración o el eureka,  con el capricho. El capricho es acto, no idea. Un recién nacido es puro, sin falla, hasta que por la influencia paterna, el niño se transforma para bien o para mal.  Si el artista toma a la ligera ese instante, ese eureka,  y no lo desarrolla en conciencia y voluntad, se quedará en un ¿ y, por que no? y entonces en capricho.

 Una obra resultado del capricho, es como una oración que carece de sentido. El capricho ocasiona una mala conjugación y sintaxis, quitando todo sentido tanto para el artista como para el espectador (recreador).

 

Animal de Costumbres                                                                                         Inicio

El hombre es un animal de costumbres. Tenemos el hábito de las costumbres para darle estabilidad a nuestras vidas.

Costumbre, es un término que abarca desde un complejo ritual de iniciación, hasta el acto de tomar café en las mañanas. Son actos que marcan y dan inicio a un ciclo, se repiten y repiten, ya sea en lo colectivo o en lo individual. Estos actos en lo colectivo, dan sentido de permanencia, de colectividad y de unidad. Es fácil explicar su existencia en lo colectivo, pero en lo individual, es un poco más difícil. ¿Por qué nos aferramos a ciertas conductas repetitivas? ¿Por qué, camino al trabajo, siempre tomamos la misma ruta? ¿Por qué hacemos ciertas cosas de la misma forma una y otra vez ?

¿Nos hemos vuelto seres mecánicos, o siempre lo hemos sido? El límite de tiempo y las exigencias del mundo moderno, dejan poco espacio a la diversificación. El problema de la costumbre, es lo dañina que es a la creatividad; una mente que repite y repite las mismas acciones, actividades, se vuelve obtusa.

No nos damos cuenta, pero la mayoría del tiempo operamos en automático; Hacemos las cosas prácticamente sin "pensar", sin "estar". Este mal hábito, se ha apropiado de todas las actividades humanas, incluyendo, si, al Arte.

La actividad más creativa de todas, también ha sido contaminada por la costumbre. Ya antes mencioné las consecuencias del "no estar" en el proceso creativo -véase el capricho en el arte- pero, ¿qué lleva al artista a convertirse en animal de costumbres?

El acto de crear es un ritual que si no se tiene cuidado puede volverse un acto de costumbre. Imaginemos que de el punto A tenemos que llegar al punto B; frente a nosotros hay un camino con un señalamiento que dice "hacia B", seríamos tontos si no lo tomamos. El camino ya trazado, transitado muchas veces, impedirá que nos perdamos y lleguemos tarde. Vamos por un camino que es seguro y rápido, así que nos podemos relajar y sin darnos cuenta, ya estamos en B.

Si nuestro espíritu aventurero nos dice que tomemos otra ruta -desconocida por supuesto-, es posible que nos perdamos o lleguemos tarde, y sin duda el trayecto estará lleno de tensión, pues hay que estar atentos a todo lo que nos rodea.

Está en nuestra naturaleza trazar líneas rectas porque son el trazo más corto entre dos puntos. La eficiencia, es inherente a la naturaleza y podemos verlo aún en criaturas "simples" como las hormigas, que tienden a  encontrar el camino más corto entre la colonia y la comida y así el resto de la colonia lo usará. Los caminos conocidos son los más confiables, los caminos no trazados, están llenos de imprevistos.

Ser eficiente, no es propósito en el Arte, y tener esa idea puede ser nocivo y lo menos recomendable, pero suele pasar. Conocemos un estilo, un medio, un soporte y nos sentimos cómodos en él; ya sea que uno inició el camino o ya estaba trazado, lo tenemos tan dominado, que podemos hacer el trayecto con los ojos cerrados y nos ahorra tiempo y dolores de cabeza.

La razón de las costumbres es que dan la impresión de estabilidad, ya sea a la sociedad o a nuestras vidas. Lo reconozcamos o no, tenemos un miedo natural al cambio; nos asustan las nuevas situaciones. Atreverse a algo nuevo, siempre demanda física y emocionalmente; al saltar en paracaídas, sometemos al cuerpo a un sin número de alteraciones, y ni que decir de la mente; estamos preparados para lo imprevisto.

Pensemos en situaciones menos drásticas como cambiar de trabajo o de lugar de residencia o de profesión, todas son situaciones de cambio que nos ponen en estado de alerta. La estabilidad nos da una sensación de bienestar, nada se mueve debajo de nuestros pies. Aunque nos sentimos cómodos en esa sensación, recordemos que el Arte es una actividad de incomodidad  permanente.

Trabajar sobre la misma temática, en el mismo estilo en el que he trabajado -quién sabe cuanto tiempo- solo por costumbre, es también una forma de autocomplacencia, y ésta es la muerte en el Arte.

El miedo a la incertidumbre, al no saber lo que se depara enfrente, no debe ser el motivo que nos paralice, debe ser fuerza vivificadora -tensión- a la hora de crear.

Los Chinos tienen un dicho, "Que vivas tiempos interesantes" y eso tiene aún más significado en el Arte. Otra forma de decirlo,  es "el cambio es bueno, disfrútalo; que la quietud no se apropie de tu vida".

Existe otro motivo para ser repetitivo en el Arte, no es el medio al cambio, sino a la complacencia de otros intereses. Esto, normalmente sucede cuando el artista ha alcanzado cierto reconocimiento y prestigio. Muchos compradores de Arte no compran la obra -entiéndase la visión o la idea- sino el nombre. La obra no interesa, sino el quién la hizo. En este tipo de compradores, está el que quiere comprar un "  " (póngase el nombre del artista que desee); es decir, una obra que sea identificable al artista. Más allá de la firma, es el estilo, el que identifica a la obra. Pensemos en algunos casos obvios como los girasoles y Van Gogh, o Picasso y el cubismo; el estilo y a veces la temática, define al artista; eso es lo que buscan este tipo de compradores, una obra iconográfica al artista.

Esta mentalidad en el mercado, ha hecho que muchos artistas se empantanen en un mismo estilo ó temática, porque eso es lo que se vende. En cierto modo, es el mismo miedo lo que impide el cambio; el miedo a dejar de ser atractivo al mercado y a ver mermados sus ingresos. Romper con los hábitos nocivos, no es fácil, muchos de ellos pueden requerir hasta terapia, aunque no es el caso en el Arte -creo-.

El cambio es inherente a todas las cosas; aunque no nos percatemos de ello, el cambio es constante. Hoy, no somos lo mismo que éramos ayer; lo que leemos, hacemos, vemos, tocamos, es nueva información que nos deforma. Si todo el tiempo cambiamos, entonces nuestras acciones y pensamientos también deben cambiar. No puedo pintar, escribir, componer, de la misma forma que ayer, pues hoy, sé algo que ayer no.

Por contradictorio o paradójico que parezca, el hombre es un ser anti-natural por naturaleza, y en esa actitud, se resiste al cambio; envejecer es natural, y tratamos de evitarlo a toda costa; morir es natural, y encaminamos todos nuestros esfuerzos a erradicarla. Por naturaleza, nos gusta ir en contra de esta.

Si entendiéramos el cambio como algo natural, el trabajo artístico debería ser perpetuo cambio, pero no lo es, pues somos seres antinaturales y en realidad tenemos que hacer un esfuerzo para cambiar; extraño, ¿no?, o tal vez no lo sea tanto, considerando el sin número de factores sociales y culturales que nos afectan.

En un mundo artificial, es difícil ser natural y acabamos viviendo en el artificio de lo inerte, de la quietud, de la costumbre.  

 

EL Ser Abstracto                                                                                                  Inicio

A pesar del auge que el Arte abstracto tuvo y tiene desde inicios del siglo XX,  da la impresión de que este, se sigue viendo en el general, de forma poco seria o más bien poco entendida.

En el colectivo, es decir en el general de las personas que carecemos de educación artística o apreciación de la misma, vemos el Arte abstracto con reservas. ¿Qué sucede con el arte abstracto que nos parece extraño o nos repele?

Por extraño que les parezca a muchos, la abstracción ha estado presente desde los inicios de la civilización. ¿Qué es lo abstracto? En una definición básica de diccionario, encontramos que Abstracto es lo que resume o concretiza a sus cualidades más esenciales una cosa o grupo de ellas 1.  El Hombre "primitivo" tenía una capacidad increíble para la abstracción, ¿por qué?

Siempre hemos pensado que la abstracción es un acto sofisticado y resultado de la evolución cultural; pensamos en el Arte abstracto, como Arte "moderno", pero en realidad es Arte "primitivo". El cerebro es el culpable, porque es así como funciona. La percepción que tenemos del mundo, es una percepción filtrada a través del cerebro; es decir, que todo lo que percibimos es una abstracción de la realidad. El Cerebro toma pedazos de información y las integra para que parezca un todo, pero no es un todo. El Cerebro nos permite "reducir" el mundo a sus cualidades más esenciales para poder interactuar con él y desempeñarnos mejor.2

Cuando se le pide a un niño o inclusive a un adulto -que tenga pocas aptitudes para ello- que dibuje un rostro, probablemente dibuje un círculo con dos puntos, una línea recta y una hipérbola, formando así lo que para todos, es un rostro en sus puntos más elementales, y eso, es abstracción. Todos tenemos la capacidad de abstraer el mundo y de hecho lo hacemos todo el tiempo aunque no nos percatamos de ello.

El Hombre "primitivo" tenía mejor desarrollada esta capacidad, tal vez porque su cerebro era menos "sofisticado" que el nuestro. ¿A qué me refiero?  al hecho de que actualmente poseemos mayor información y nuestro mundo es más "complejo" y eso interactúa con nuestras aptitudes mentales y las afecta. Es decir, somos afectados por mucho más factores que el Hombre "primitivo" a la hora de tomar decisiones.

Conforme las sociedades se volvieron más "complejas" -las comunidades se volvieron más grandes, se especializó el trabajo, el hombre se volvió sedentario, etc.- el pensamiento también se volvió más sofisticado y eso se reflejó en el Arte. Lentamente pero de forma progresiva, fuimos perdiendo nuestro sentido natural de abstracción. Obviamente con ello también las necesidades de comunicación cambiaron - había que decir más- y el Arte cambió de acuerdo a esas necesidades.

¿Por qué decirlo simple, si puedes decirlo hermoso? El Hombre descubrió el agrado por los adornos y el Arte se llenó de "adornos", de elementos que pueden no ser indispensables -para la comunicación- y nos obsesionamos con ellos.

El resto, es historia. El Arte es lo que es, lleno de riqueza y exuberancia; pero hace más de 100 años, recordamos la vida en el útero y trajimos de vuelta nuestro sentido de abstracción. Y aunque  por lo explicado tenemos el instinto -de abstracción- y llevamos ya algún tiempo en " vuelta a lo básico", parece que aún tenemos problemas para interactuar con el Arte abstracto. Cientos de años de una rigurosa educación en que decir más con más, es más, ha hecho difícil la incorporación de lo abstracto al colectivo social.

Ya he mencionado las diferencias de lectura entre el Arte figurativo y el abstracto -véase La Pintura y su lectura- así que no voy a ondear en los vicios que hemos arrastrado al tratar de "leer" Arte abstracto; lo que quisiera más bien, es tratar de entender por qué en el pensamiento colectivo, después de tanto tiempo, seguimos viendo al Arte abstracto como un "sin sentido". Si ese es el caso, resulta que el Arte es una actividad "inútil" - véase El Lugar incomodo- y entonces se le exige al artista que muestre lo mejor -pues si vamos a tolerarlo...-. ¿Qué quiere decir esto?,  pues que muestre sus mejores facultades técnicas, y eso en el pensamiento colectivo -e ignorante- es pintar al igual que los grandes maestros del Renacimiento; porque, así de atrasados estamos.

Cuando enfrentamos al Arte -y en especial al abstracto-, llevamos con nosotros un montón de prejuicios para hacerle frente. "Es un montón de brochazos, seguro no sabe pintar"

¿Y qué es un prejuicio? Es eso exactamente, un juicio anticipado a la experiencia sensible y normalmente es resultado de la ignorancia. El prejuicio es un mecanismo de supervivencia, lo utilizamos para poder enfrentar al mundo, pues es mejor enfrentarlo con algún tipo de idea, que no tener idea. Ante cualquier cosa, ya tenemos un juicio previamente elaborado. "Es atractivo, debe ser tonto o superficial". Como estos -que tristemente es la norma en las relaciones humanas-, hay miles de ejemplos, incluyendo a los prejuicios en el Arte.

Normalmente, evitamos hacerle frente, al menos que sea Arte reconocido, es decir, que el tiempo y el general de la sociedad -respaldado por la crítica especializada- lo reconozcan. No solemos exponernos al Arte que "no entendemos".

No vamos a museos de Arte contemporáneo o galerías, pues están llenos a nuestro juicio -o ¿deberé decir prejuicio?- de ese Arte incomprensible. Pensarán, ¿cómo es posible que causa y consecuencia sean lo mismo? Porque es un círculo vicioso que empieza donde termina. Evitamos el Arte abstracto porque estamos llenos de prejuicios y no podemos terminarlos  porque evitamos exponernos al Arte abstracto. Para terminar con un círculo vicioso, hay que romperlo, y la única forma de romperlo es acercándonos al Arte que tanto evitamos.

No leemos a Shakespeare -por ejemplo- porque no le entendemos. Pero, ¿cómo vamos a empezar a entenderlo si no lo empezamos a leer? La Vida en general, está llena de paradojas y círculos, y romperlos, requiere de esfuerzo y algunas veces de valentía, incluso.

A nivel Sociedad, Cultura, Sistema o como quiera llamársele, no se ha inculcado  el sentido de la diversidad. Podríamos tener la  impresión de que en estos tiempos somos más abiertos que antes, pero la verdad, es de hecho lo contrario; le tememos a lo diverso. Existe más diversidad, pero ésta se separa en grupos que no interactúan. En cierto sentido, es parte de nuestra naturaleza, nos auto- segregamos con aquellos con quienes tenemos cosas en común -lengua, color de piel, religión...la lista es interminable-. Otro mecanismo de supervivencia.

El Sistema, ha generado la idea de la "Lectura correcta", es decir, que todo, tiene una forma correcta de entenderse o hacerse y no deja espacio para el pensamiento diverso. En esta idea de la respuesta correcta, por miedo a quedar fuera o marginados, nos hemos vuelto una entidad que piensa y actúa igual. En concreto, tenemos miedo a expresar nuestra individualidad, por qué y, ¿qué tal si estoy equivocado? y el estarlo, genera exclusión.

 El Arte siendo diverso por naturaleza,  lo hemos contaminado con la idea de lo "correcto", así que cuando nos acercamos a este, ya vamos con la idea anticipada de, ¿qué querría decir el artista? ¡¿QUÉ IMPORTA LO QUE EL ARTISTA QUISO DECIR? ¿ACASO HAY EXAMEN AL FINAL?! Lo que el artista piense o pensó, no importa, ¡IMPORTA LO QUE PIENSE USTED!

¿Tenemos miedo a ser cuestionados y no saber que decir? Claro que tenemos algo que decir, pero tenemos miedo a no decir Lo "CORRECTO".

En Arte, no hay correcto e incorrecto, hay diversidad, en creación y en reacción -recreación.

¿Por qué pensamos en el pensamiento homogéneo, como si todos fuéramos la misma cosa? Es imposible que pensemos lo mismo, si como se dice: "Cada cabeza es un mundo".

Que el miedo generado por el sistema, a la diversidad y a lo incorrecto, no lo aleje del Arte. La única forma de romper los ciclos viciosos, es cambiando de actitud. Empezar a leer, escuchar, ver, lo que no entiendo o conozco del todo.

La próxima vez que se acerque al Arte -de cualquier tipo-, recuerde esto solamente, en el Arte no hay lecturas correctas y solo importa lo que piense o sienta usted.

1. En Arte, la definición de abstracto va un poco más lejos al incluir que Abstracto, es la ausencia de elementos reconocibles -figurativos.

2. Tal vez no todas las personas pueden abstraer el mundo de la mejor forma. Creo que los autistas tienen dificultad para interactuar con el mundo porque no pueden abstraerlo. Tal vez, ellos ven el mundo como en realidad es, y eso es atemorizante.

 

Tener o no tener                                                                                                Inicio     

Tengo, luego existo. El sentido de propiedad es tan viejo como la humanidad misma; el concepto de ésta, es lo que ha cambiado a lo largo del tiempo, de los diferentes sistemas económicos y de acuerdo a las necesidades de la sociedad.

Aunque el concepto de propiedad puede variar y como he dicho ha cambiado, me centraré en dos conceptos: propiedad funcional y no-funcional.

La propiedad funcional como su nombre lo indica, tiene un propósito o función; por ejemplo, un sartén me permite preparar alimentos; unos pinceles, me permiten pintar; un auto, puede ser funcional pues me permite trasladarme al trabajo (aunque explicaré más adelante como éste puede  ser no-funcional también); son necesarios pues cumplen funciones directas o indirectas de sustentación. La propiedad no-funcional, carece de una función productiva; por ejemplo, joyas, no son necesarias pues no cubren o ayudan a funciones productivas específicas; dos autos ó tener más ropa de la que necesito ó ropa de diseñador; más de una casa ó una casa muy grande; ciertos aparatos electrónicos -consolas de juego, celulares, ipods- son propiedades que no tienen función directa -solo la tienen en potencia, pues puedo venderlas para comprar objetos funcionales-. Digamos que este tipo de propiedad, surge de una necesidad que va más allá del simplemente cubrir mis necesidades, sean biológicas, culturales o sociales; la "necesidad" del tener.

El Arte -como objeto-  cabe en este último tipo de propiedad pues no cubre con ninguna necesidad de subsistencia. Poseer Arte, no me alimenta o me viste; no fue hecho con esa función, aunque como otras propiedades del tipo, si tiene la potencia para proveerme de objetos funcionales en caso de necesitarlos, por su valor de mercado.

Habiendo señalado el tipo de propiedad que es el Arte, me pregunto si el que lo posee tiene algún tipo de responsabilidad con este, porque no olvidemos que algunos tipos de trabajo son únicos, son irrepetibles. ¿Tenemos alguna responsabilidad al ser propietarios de Arte único?

Desde hace más de 100 años, la mayoría de los objetos -funcionales o no- son de producción en masa, por lo tanto, nos cuesta trabajo entender la idea de lo único. Aún nuestro pensamiento y conductas se han vuelto homogéneos y poco originales, gracias a la globalización.

Las razones para adquirir Arte pueden ser diversas, como el de la inversión; o porque es para algunos (cada vez menos) indicador de status económico o cultural; o por Herencia, normalmente familiar; o porque se valora la idea. Sean cuales sean las razones por las que se adquiere Arte, también se adquiere una responsabilidad; la responsabilidad de preservar algo que es único. Tal vez es mucho pedir, cuando tenemos dificultad para preservar nuestro medio ambiente, especies animales o la vida humana misma.

Si hemos perdido el sentido de responsabilidad, y no nos hacemos responsables de nada, pedir responsabilidad para con el Arte, es risible -creo que hasta mí me da risa-.

Aún así, creo en esa responsabilidad adquirida; así que si se va adquirir Arte, debe ser por las razones correctas y en esa medida la responsabilidad no se sentirá como algo impuesto.

Y, ¿cuál es esa razón? A mi parecer, la razón para poseer Arte debe ser la de valorar la idea. Ese vínculo que se forma entre obra y recreador -simpatía-; un diálogo que se inicia, y da la promesa de continuar, siempre en movimiento. Por ejemplo, nadie compra un CD de música que no le gusta -al menos que sea para regalo-, compra el CD por simpatía. 1

El Arte, sea de un artista reconocido -con obvio valor de mercado-, o de un artista emergente o sin reconocimiento, la responsabilidad es la misma; ¿por qué?

Bueno, en primer lugar hay que pensar que el artista aunque trabaja para sí -el Arte es una actividad muy egoísta- no pretende que su obra se desconozca. Por cursi que se escuche, nadie enciende una vela para iluminar un cuarto donde no hay nadie.

El fin del Arte y el artista lo entiende así, es que éste sea público; y si el fin del Arte es que sea público, entonces el poseedor de éste, tiene la obligación de garantizar que así sea. Ser poseedor de Arte, significa que debe garantizar la sobrevivencia de la obra en la medida de lo posible. Garantizar su existencia, significa solo mientras ésta, se encuentre en su poder y al desprenderse de ella (venderla, regalarla, donarla), la responsabilidad pasa junto con la obra.

Posiblemente, hablo de una situación ideal en la que de veras existe el compromiso del poseedor, pues dicho compromiso surge de un auténtico interés de proteger la obra -por eso creo que el adquirir Arte debe ser un acto simpatía o al menos empatía-. En el mundo real, la situación es distinta; al sentirnos "dueños" de algo, pensamos ser poseedores del destino de aquello que poseemos y con el derecho de hacer con lo que tenemos lo que se nos antoje. He visto obras de Arte original terminar en la basura -caso resiente, se encontró un Tamayo en un basurero en NY, si mal no recuerdo-. ¿Alguna vez se ha visto que alguien compre un TV de plasma, para después tirarlo a la basura? Mostramos más responsabilidad con artículos de manufactura industrial que con el Arte original.

Si algún aparato se descompone, primero tratamos de encontrarle reparación, antes de pensar en tirarlo, pero con el Arte no tenemos el mismo respeto -cuando no existe simpatía-; si la obra es de un artista emergente o desconocido -o lo desconocemos por ignorancia- y no es ni siquiera antiguo, no tenemos ningún problema en deshacernos de él sin remordimiento.

Consideramos al Arte -objeto- como inútil, sin función, sin fin alguno; no le vemos caso siquiera a la idea de poseerlo, excepto que tal vez se tenga el dinero para ello y no se sepa que hacer con tanto - y se convierta en un mero artículo decorativo -, pues en estos tiempos, tener Arte ya no es indicador de status  ( aunque el arte debería estar al alcance de todos los bolsillos), pues se prefieren otros artículos que podamos transportar y presumir, y además creemos funcionales, pero no lo son, como autos de lujo, ropa de diseñador, ipods, celulares, consolas de juego, etc. Así que la adquisición de Arte, se reserva para los conocedores u coleccionistas, que en muchos casos hacen esto no por simpatía sino por considerarlo una inversión; y como buenos inversionistas, ponen sus inversiones a trabajar. Venden y compran y vuelven a vender, no existen ataduras entre ellos y su inversión. Una pintura, escultura, grabado, etc., es como el activo de una empresa.

Debo decir, que esto último, tampoco es tan terrible, pues garantiza la sobrevivencia de la obra y eventualmente, ésta puede encontrar a alguien que desee conservarla por simpatía.

El Arte a diferencia de otros tipos de propiedad no-funcional -como los artículos de lujo- puede usarse en la construcción del ser. Cuando la obra se adquiere por simpatía, el vínculo que se crea entre la obra y el propietario -vínculo de recreación- puede llegar a constituir un elemento importante en nuestra propia definición -quién soy, a donde voy-2. .Aunque se pueden generar vínculos con artículos no-funcionales, normalmente son enfermizos, como el "amor" a un auto; estos vínculos no generan el tipo de comunicación que sí generan los vínculos con el Arte -aunque este, tampoco está libre de generar sentimientos enfermizos-.

Por todo lo dicho, creo que como compradores de Arte, debemos asegurarnos de hacerlo con conciencia, pues al adquirir Arte original, se lleva el compromiso de conservarla por el tiempo que esté en nuestro poder y permitir que el fin social de éste, se cumpla.

 

1. El caso de la música o la literatura, son distintos al Arte plástico, pues el artista nunca pierde la propiedad de lo que crea. Estos no caen en la categoría del arte como objeto, ambos, son artes de pensamiento, de reproducción, y no se puede poseer -físicamente- la idea de otro.

2. Todas las Artes -música, literatura, cine, danza, teatro, etc.- pueden participar en la construcción del yo

Nota al pie de página 1:Debo aclarar que aunque no se puede poseer la idea de otro, si se pueden tener los derechos de reproducción y venta de música o literatura; tristemente, algunas veces violando los derechos de los autores mismos. Pareciera que hoy en día, es más la norma que la excepción.

EPÍLOGO

El acceso al arte es un derecho y lo es también el de poseerlo. El arte debe ser para todos y de hecho, en realidad lo es, solo que no lo sabemos. Seguimos pensando que el arte es para aquellos que conocen y entienden de ello, pero no es así. Existe arte para todos, para todos los gustos y para todos los bolsillos.  Arte, no es solo aquello que producen los grandes maestros -muertos o vivos-  es todo aquello que es producto de la creatividad artística.

Arte, no solo es aquello que miramos distantes en los museos o galerías, es más. El arte es también una necesidad y una importante solo que lo ignoramos. La necesidad de no sabernos solos, de no ser los únicos, de no ser extraños, es importante ( ver El lugar incomodo ).  Y necesitamos recordarlo todo el tiempo por una convivencia armoniosa.

Todos tenemos gustos e inclinaciones artísticas y las usamos todo el tiempo solo que no lo sabemos. No conozco a nadie que no sepa que tipo de música le gusta, y tampoco conozco a nadie que le avergüence admitirlo. Tampoco conozco a nadie que no sepa que tipo de ropa le gusta y tampoco a alguien que use algo en su contra -excepto obviamente por razones de carestía.  Aún, en literatura, la gente sabe que tipo de lectura le gusta y cual no.

Lo anterior, son inclinaciones artísticas -creativas- . La música, la moda, el tipo de películas que vemos, son algunas formas de hacer ver nuestras inclinaciones artísticas. Pero por alguna razón, cuando se trata de arte plástico o gráfico, la cosa es diferente. Nos preguntan, y no sabemos decir que tipo de arte nos gusta o respondemos lo socialmente aceptado, es decir, con lo que todo mundo responde. Por alguna extraña razón, tenemos miedo de hacer evidente lo que nos gusta en arte plástico. No nos avergüenza decir que nos gusta tal banda, pero si nos apena decir que o que no nos gusta en el arte plástico. Nos apena decir que no sabemos nada del tema o sabemos muy poco y por ello no hemos desarrollado ningún gusto.  ¡Patrañas!  ¡son solo excusas!  No todos somos melómanos o expertos musicólogos, pero todos tenemos gusto musical. No todos somos expertos en alta costura o tendencias, más sin embargo sabemos que ponernos.  No hay que ser un experto para tener un gusto  o apreciación  ( ver el ser abstracto)

Entonces, ¿qué nos impide tener arte plástico y original en nuestras casas? Como mencione antes, no es el dinero, pues existe arte de poco precio y gran valor. Existe arte para todos los mercados. El arte es para tu disfrute, igual que la música o la moda o el cine, ¿qué importa lo que piensen otros? Eres tú quien va a  tener tal cuadro o escultura en tu casa, no los otros. 

Preferimos colgar reproducciones -que inclusive pueden ser costosas-, que arte original -el cual puede ser más barato-. Como he mencionado antes (ver el ser abstracto ), tenemos miedo a la equivocación y a la exclusión. Le tengo noticias, ¡ Ya estamos equivocados y excluidos! así que, para que nos preocupamos por lo que piensen los demás, si de cualquier forma ante los ojos de otros ya estamos equivocados. 

No soy nadie para decir lo que debes hacer o no, y mucho menos con tu dinero, pero no creo que sea tan malo gastar dinero en algo que es una necesidad y una básica. Sigue comprando música, sigue comprando libros, sigue yendo al cine. Y no te olvides que el arte plástico también es parte de esa misma necesidad, la necesidad de sabernos vivos.

 

El mundo de las mil voces                                                                               Inicio

 

Buscamos el balance en nuestras vidas. Creemos que existe una fuerza natural que crea perfecta armonía entre las partes. Equilibrio en aquello que somos y hacemos.

El balance o equilibrio, realmente existe en la naturaleza; como una especie de inteligencia -tal vez lo sea-, el mundo natural tiende  a buscar o mantener el equilibrio. Equilibrio, es el estado de un cuerpo sometido a fuerzas que compensan o se destruyen recíprocamente; contrapeso entre cosas diferentes. Este, se presenta en todo tipo de fenómenos químicos, físicos, biológicos e inclusive, podemos pensar que en lo social también, pues la sociedad se comporta como un organismo que busca asegurar su existencia.

Si pensamos en el equilibrio como un estado ideal, en la creación artística se buscaría el balance entre las decisiones y las emociones. ¿Cuanto se piensa y cuanto se siente?  ¿vísceras o cerebro?

Niño y obrero, existen en la misma persona. El obrero es adiestrado, conoce su trabajo pues ha sido entrenado o la experiencia y el trabajo le han dado tal destreza sobre lo que trabaja. El niño, no es diestro, ni sabe, ni entiende; no tiene noción de nada, a todo se atreve, todo lo entusiasma. A la hora de crear, ambos tienen palabra.

Como sabemos, el cerebro tiene dos hemisferios, el izquierdo es el lógico y el derecho es el del pensamiento intuitivo. Aún en el diseño de nuestro cerebro, existe la noción del equilibrio.

En teoría, se supondría que en la medida que usamos nuestros hemisferios, nuestras aptitudes irán en la misma medida. Por ejemplo, yo, soy zurda, así que el hemisferio que me "domina" es el hemisferio derecho. Sería muy razonable para muchos que sea pintora -o estuviera involucrada en alguna act. artística-,  pero al decir que durante algún tiempo estuve involucrada en una actividad científica -Arqueología, ciencia o disciplina social-, ya no parece tener sentido. Durante algunos años en la Arqueología, el pensamiento lógico rigió mi vida.

En realidad, el cerebro no es tan tajante -gracias a Dios-, pues si lo fuera, solo los zurdos tendrían aptitudes e inclinaciones artísticas, mientras que los diestros solo tendrían pensamiento analítico. Sea cual sea el hemisferio "dominante", existe un equilibrio en nuestros actos; no somos del todo locos, ni del todo profesores. De alguna forma, ambos viven y conviven bajo el mismo techo sin problemas -creo.

El creador artístico, es la expresión del uso de ambos hemisferios. El hábil obrero, sabe como hacer, y el niño, sabe que hacer. Sonaría que es fácil y que ambos se ponen de acuerdo muy fácilmente, pero no es así; es como escuchar una discusión a gritos en medio de una multitud de ruidos u otras voces. Tratar de escuchar la discusión, es parte del problema del creador.

Escuchar la discusión, es solo el principio, después, es darle coherencia. Dicha coherencia en el arte, significa prestar atención.

¿Quién debe mandar, el obrero siempre calificado, o el niño, siempre dispuesto? ¿El arte como en la naturaleza, busca el equilibrio?. ¿Debe el arte se perfecto balance?. ¿Debe el artista buscarlo? o ¿Existe realmente?

Pensamos en el equilibrio como un estado armonioso, pero en realidad no lo es, pues es la confrontación de fuerzas que van en sentidos opuestos; mantienen el sistema en tensión debido a ello. El equilibrio se mantiene hasta que algo desestabiliza a alguna de las fuerzas y entonces se desbalancea el sistema -una fuerza es superior a las otras-. Rara vez ocurre en el mundo natural, al menos que intervenga el hombre, por supuesto.

Volviendo al arte, pongo un ejemplo. La obra de Henri Matisse aunque parece espontánea y despreocupada, casi la obra de un niño para muchos, en realidad es el resultado de horas de discusión y correcciones -el pulcro trabajo del obrero. Se sabe que hubo alrededor de 50 modificaciones del Desnudo rosa, 1935-. Tal vez Matisse lo sabía o no, pero el Desnudo rosa se encontraba en medio de la tensión originada por el equilibrio.

En este asunto de la discusión, se me olvidaba la participación de otro interlocutor, la obra. Cada obra tiene su propia voz o por decirlo así, su propio punto de vista de adonde quiere ir, y al final de cuentas ni niño, ni obrero, tienen la última opinión, es la obra. Ella es quien da la última palabra y decide el camino a seguir; pues aunque no lo crea, también el creador es empleado del mismo patrón.

En realidad el creador no debe de preocuparse por el rumbo que tome la discusión; quien tiene la razón y quien no, lo mejor es dejar que las cosas sucedan. Cada obra determina como quiere ser y en ello estará el desarrollo de la conversación.

Por lo dicho, pareciera que el proceso creativo es una situación de caos, donde no hay orden; y debo admitir que en parte así es. Si no lo entiende, es porque nunca ha intentado darle forma a algo. El resultado de tal caos, pareciera estar destinado a ser el monstruo de Frankenstein y tal vez así lo sea, pero, ¿acaso este monstruo al fin y al cabo no cumplió su propósito? ¿Estar vivo?

El Arte es vida, sea bello o no; y los monstruos están llenos de vitalidad. El monstruo de Mary Shelley, vivía a pesar de las partes, y eso es equilibrio.

Ahora, si a Victor Frankenstein su obra se le salió de control, es común que también suceda en el arte. No debemos temerle a que esa monstruosidad -compuesta de tantas partes-  se revele contra nosotros, olvide quién fue su creador y se vaya en busca de su razón de existir y su destino.

Tal vez sea un acto de magia, pero para el creador escuchar las muchas voces en su interior, no es una cacofonía.

Es cierto, requiere de tiempo y mucho trabajo aprender a escuchar la armonía detrás de tanto caos; afinar el oído, aprender a escuchar las palabras entre tanto ruido; oír lo que el niño tiene que decir, lo que el obrero opina, lo que la obra busca y lo que uno quiere. El tiempo hace de uno un buen escucha y algo de moderador.

El esquizofrénico, escucha todas sus voces, todas tienen algo que decir; el truco consiste en hacer que cuando hablen, hablen en tiempos y con sentido. Todos quieren tener el control, pero solo la obra sabe lo que busca -sino, pregúntenle al monstruo de Mary Shelley.

Creo en el equilibrio, solo porque lo entiendo como tensión. Mientras todos quieran llevar la obra en distintas direcciones, existirá el equilibrio y por lo tanto la obra estará llena de vida.

¿Debe ser intencionada la búsqueda del equilibrio? Como dije antes, si se deja que fluya la discusión entre las partes, no tiene en realidad que ser  consiente, pues ya está sucediendo. Si no forzamos el proceso -como ver por otros intereses, más allá de la obra en sí- este equilibrio -fuerza que parece regir el universo- sucede por si solo, como por arte de magia.

 

Identitas                                                                                                                 Inicio

 

Pasamos toda la vida en busca de ella, y si tenemos suerte, al final de nuestros días, acabamos con una idea parchada de ella. La Identidad. La idea de uno mismo, lo que me forma, lo que me define.

Hablar de Identidad en el arte, tal vez sea retórica, pero aún así deseo ahondar en ello.

Son múltiples los elementos que conforman una identidad, tantos, como son los factores que nos afectan. Desde la herencia cultural, la educación y experiencia de vida, conforman una identidad. La identidad artística, no difiere de la identidad personal, es parte de la misma, solo que en la primera, estamos consientes de sus componentes; es decir, de aquello que dejamos nos afecte y se transpire en nuestro trabajo; algunas veces de forma obvia y entendida.

 Influencias de otros artistas, corrientes estilísticas  o de pensamiento. El surrealismo, el minimalismo, arte concepto, etc. no son solo formas estilísticas, sino formas de interpretar la realidad que circunda al arte -o la vida misma-. Puede uno sentir simpatía por dichas formas estilísticas y de pensamiento, y dejarse influenciar por ellas en el trabajo personal - Esto va también para la influencia de otros artistas.

La herencia cultural, juega un papel importante en la formación de la identidad artística. De donde venimos, desde el punto de vista cultural y social. Costumbres, ideologías, religión, quienes son nuestros padres y los padres de sus padres. la serie de conductas que pasan de generación en generación; en concreto, la Idiosincrasia de un pueblo.

La historia de vida personal -la parte más importante de la identidad, creo-. De donde venimos, pero desde un punto muy particular. A pesar de que en un país o región se compartan pautas de conducta, no todos tenemos la misma historia de vida. Este aspecto de la herencia, tiene que ver más con las experiencias de vida y como estas nos han afectado.

La Identidad social, es lo que soy en el ahora y en el lugar en que habito; es decir, es el yo, que se relaciona con el mundo. La percepción que tengo del mundo y cómo me relaciono con él (inclinaciones políticas, sociales, ambientalistas, etc). Algunos aspectos de la historia cultural se mezclan con la identidad social. Ejemplos (sin referencia personal) , disfrutar de la fiesta taurina porque tus padres tienen ascendencia española o tener la misma religión que tus padres.

Solo he mencionado aspectos de la Identidad que nos afectan desde el pasado y el presente, pero el futuro también determina lo que somos hoy. Todos tenemos una idea  de hacia donde queremos ir, lo que queremos llegar a ser, y eso, inexorablemente, afecta nuestras acciones en el presente. La idea que tengo del yo en el futuro, determina quien soy en el presente.

Como podemos ver, pasado, presente y futuro, afectan nuestro sentido de Identidad, tanto, como los ámbitos sociales y personales.

La identidad, se afecta constantemente, está siempre en movimiento -por las mismas razones que ya he mencionado en otros escritos-, no es estática. ¿Quién soy? es una pregunta que siempre tiene una respuesta distinta.

Identidad, viene de Idéntico. (Idéntico, que es exactamente igual a otra cosa) Idéntico ¿a qué?, a mi mismo (sentido de unidad). esa es la verdadera Identidad y la realmente importante en el arte. Me identifico conmigo mismo, yo soy mi mundo social y cultural; yo soy herencia y presente; yo soy mi país y sus habitantes. Yo soy.

Pensamos que la Identidad se refiere a asociarnos a otros individuos, encontrar elementos que nos hagan la misma cosa y así caber en la misma clasificación;  por ende, podemos estar todos apretados en el mismo cajón; con la misma etiqueta. ¿Esa es la Identidad, encontrar a toda costa a qué o quién me parezco? Por fortuna y desgracia así es.

El Ser humano es un ser social, es decir, necesita de otros para subsistir. Desde los inicios de la humanidad, el hombre encontró que para garantizar su existencia era mejor si se unía a otros. La familia se convirtió en clan, el clan en tribu, la tribu en aldea, las aldeas en ciudades, las ciudades en Estado, etc. Es decir, desde siempre, hemos buscado integrarnos a otros y de preferencia a otros que sean igual que yo -vengan de donde yo, piensen lo que yo, quieran lo que yo.

En ocasiones, el artista invoca a su identidad cultural como parte de su trabajo. ¿Busca crear vínculos para él mismo, o los demás?  ¿los utiliza para decir, soy igual a ustedes? Lo que es cierto, es que existen obras o inclusive movimientos que se vuelven puntos de unión o identidad. "El grito" de Edvard Munch, es tesoro nacional para los noruegos; el muralismo para los mexicanos, el impresionismo a los franceses, el "Guernica" de Picasso para los españoles, el arte pop a los estadounidenses 1. Todos estos ejemplos tienen en común que crean vínculos, pues si el arte es una manifestación cultural, es difícil separar a la obra del entorno en el que se realiza. Sea la intención del artista o no hacer manifiesta su idiosincrasia, el caso es que estas obras -con ayuda del factor tiempo- crean vínculos. Con suerte, no con la obra, ni con el artista, ni con otros, sino con uno mismo. El espectador (recreador) se identifica con él mismo o una parte de él. Esto genera el sentido de unidad.

 Aunque no soy partidaria de la idea del nacionalismo y las fronteras -ambos, argumentos para segregarnos y mantenernos alejados unos de otros-, es innegable que los aspectos de cultura y sociedad crean según la región, una forma específica de interactuar con el mundo (idiosincrasia) y eso se refleja en todos los ámbitos del quehacer humano, incluyendo al arte.

Esas diferencias en el interactuar con el mundo, son la belleza de la diversidad cultural que hay en el mundo, pero desafortunadamente se usan como excusa para no acercarnos los unos a los otros, y para decir de forma segregaría  "soy de aquí y no de allá". Usamos la identidad cultural para etiquetarnos unos a otros.

La Identidad cultural debería usarse solo para identificarse uno mismo, es decir, usarse solo en la construcción del yo (unidad). Sí, sé de donde vengo, pero no lo uso como argumento para generar falsos sentimientos nacionalistas o patrióticos  -conceptos espero desaparezcan algún día, en beneficio de una humanidad diversa, pero igualitaria.

En mi forma de entender, la Identidad es el reconocimiento del yo, saber de que estoy formado y que me deforma. Nada tiene que ver el reconocer en otros elementos compartidos. Sí, estos pueden generar vínculos con otros -lo cual tampoco está mal-, pero mal usados, solo segregan, separan, etiquetan y clasifican. El Arte y la Identidad, es cierto, son inseparables, pues la obra no puede ser otra cosa que no sea el creador; son una e indivisible;  así que el artista en el proceso creativo -honesto-, siempre invoca a su Identidad y su compleja estructura.

1. hay un sinnúmero de ejemplos en el arte, de obras que crean sentimientos de Identidad cultural, especialmente en la música. Es en ésta, donde podemos encontrar los ejemplos más obvios.

 

 

Los destructores de imágenes                                                                               Inicio

 

Destructores de Imágenes, aquellos que niegan culto a las imágenes. El término Iconoclasta viene de un movimiento que surgió en el año 726 de nuestra era impulsado por el emperador bizantino León III. Este movimiento veía con malos ojos las representaciones religiosas, pues consideraba que se volvían ídolos y estos estaban proscriptos por las sagradas escrituras. Dicho movimiento se volvió violento y se cometieron muchos crímenes en su nombre -no solo al arte sacro que fue obviamente la razón de existir de este-.

 Aunque el movimiento desapareció tiempo después, el término Iconoclasta prevaleció para convertirse en algo más. El arte terminó apropiándose del mismo, pues expresa muy bien la idea de innovación. El iconoclasta ya no destruye imágenes sacras, pero se rehúsa a rendir culto a los ídolos e imágenes de "lo establecido". ¿Qué es el iconoclasta en el arte?

El iconoclasta es el que busca, es el que explora; es el que abandona los caminos de lo conocido, para adentrarse a lo desconocido; pero para hacerlo, tiene que atreverse a romper ciertas reglas, las reglas de lo establecido.

El arte es por definición diverso; pero si así es, entonces ,¿cómo es posible que exista Lo establecido y si así es, qué es éste?

Roca firme, el cimiento profundo en el que nos basamos para construir e ir hacia arriba; si destruyes la roca en la que se cimienta tu casa, ésta también se vendrá abajo. Lo establecido es lo que lleva años, décadas o inclusive siglos haciéndose de la misma forma. Es aquello que de tanto repetirse, se vuelve de piedra, se ha vuelto ley, se ha vuelto mandamiento. Lo establecido, es la costumbre elevada al grado de lo sagrado, del dogma; los dogmas pueden ser desde aspectos de técnica, hasta lo que se considera arte y lo que no. Desde como se agarra un pincel, hasta quién es artista y quién no. Las reglas del juego. Los dogmas no se cuestionan; es lo incuestionable.

Si Lo establecido es lo incuestionable, el iconoclasta es un rebelde sin remedio. El asunto de la estabilidad parece ser tan importante, que lo permea todo, y el iconoclasta detesta eso.

¿Qué sería del mundo sin los iconoclastas? Probablemente seguiríamos en nuestras cuevas, temerosos de la luz que viene de afuera.

Para ser un iconoclasta, primero hay que ser inquisitivo, preguntón sin remedio, investigador, y al no estar conforme con las respuestas, terminar por inventar; crear tus propias reglas.

El arte está atascado de ejemplos. Los momentos de ruptura -transición, cambio- se dan en parte gracias a los iconoclastas. Solo pensemos en esos momentos de cambio -siglos XIV, XIX, principios del XX- y ahí encontraremos uno o más iconoclastas.. Aunque la mayoría de las veces no son reconocidos -en su tiempo- y se les margina, hasta que ocurre algo en el pensamiento colectivo que se les termina reconociendo como innovadores, abridores de caminos, algunas veces hasta como genios.

Necio. Testarudo. Podrían ser algunos de los calificativos. Sigue y sigue. Aquel que se detiene frente a lo que desconoce, no tiene madera para ser iconoclasta. Este, vive siempre en la marginación, siempre en la incomodidad; de hecho, no le gusta el centro -donde están todos-. Siempre está buscando, siempre está explorando; nunca está conforme. Es su naturaleza, no puede evitarlo; le gusta lo salvaje, lo indómito. No se siente a gusto en el tráfico de los caminos; le gusta explorar, y en cuento abre un camino, no lo vuelve a transitar.

Suelen ser molestos -controversiales- pues al ir en contra de Lo establecido, incomodan. Son como el loco que va en sentido contrario en la autopista, ¡¿ Hey, no ves que  vas en sentido contrario, imbécil ?!  1.

Estemos de acuerdo o no con ellos y sus métodos, la importancia del iconoclasta es innegable. Este, se mueve en el terreno de lo distinto y eso siempre amplía los horizontes. El iconoclasta vive ampliando los márgenes de lo conocido, haciendo nuestro mundo más grande.

No suele gustarles el reconocimiento -cuando llega a suceder-, pues sienten eso los convierte en eso mismo que odian y destruyen: Iconos. Lo irónico del asunto, es que tarde o temprano, esto termina por suceder.

¿Quienes son estos seres que nos resultan intrigantes y atrayentes?  Tal vez nos resultan tan atrayentes por lo escasos que son, y cada vez lo son más. El iconoclasta es lo contrario al pensamiento hormiga. Tengo esta teoría -que seguramente alguien más pensó antes que yo-, entre más somos, más nos comportamos como una sociedad hormiga. En las sociedades de insectos, no existe el pensamiento individual (hasta donde sabemos), todos trabajan en bien del sistema y no se cuestiona lo que se hace y lo que se es. Cada vez somos más y hemos homogenizado nuestros pensamientos y conductas en bien del sistema; el hombre no está diseñado para vivir en grupos de individuos tan numerosos. El iconoclasta es lo opuesto a ese comportamiento hormiga, se opone al sistema (de cualquier tamaño y forma que sea este), y a la vez que eso nos incomoda, también nos inspira.

Los iconoclastas no son exclusivos del mundo del arte, existen en todos los ámbitos del quehacer humano; desde lo insignificante hasta lo significativo. Existen iconoclastas que lo son, y no lo saben. Empiezan por ellos mismos, primero rompiendo con sus propias limitantes, entran en guerra con ellos mismos para ganar y después aplican eso mismo en el mundo social. El constante cambio -que no podemos detener- es prueba del empuje de los iconoclastas. ¿Cuantos conocen gente a la que le dijeron, tú no puedes hacerlo? ¿Tú, bromeas? El iconoclasta no acepta un no por respuesta.

Mientras existan los iconoclastas, podemos dormir tranquilos, pues significa que el espíritu humano aún prevalece, que seguimos siendo individuos, y que aún no nos hemos transformado en engranes de esta enorme maquinaria.

 1. Es importante señalar que no todo el que hace algo en contra del sistema -como el idiota que se baja los pantalones en televisión u otros ejemplos parecidos de supuesta irreverencia-, es un iconoclasta. El Iconoclasta puede no saber contra que va, pero si sabe a donde va.

NOTA. He mencionado tanto el asunto del sistema -en este y en otros escritos- que creo es propicio explicar que entiendo por este. El sistema aunque no existe físicamente, si es una entidad real (si pensamos en las ideas como entidades). Esta, no son las grandes corporaciones "malignas"  o los aparatos de estado, como podríamos creer, aunque si se alimenta de estos; se alimenta de todos. Es decir, todos lo hemos creado. A falta de reina -porque todos los nidos tienen una- nosotros hemos creado esta entidad amorfa, formada de nuestro pensamiento colectivo, llamada sistema. Este pensamiento colectivo  dicta normas, reglas; permite el funcionamiento del nido, y al mismo tiempo garantiza su existencia. Los nidos solo existen si existe una reina, si la reina desaparece , también el nido. Por eso, alimentamos a esa reina, la cuidamos, la protegemos; pues mientras subsista ésta -sistema-, podemos garantizar la existencia de la sociedad como la entendemos. Así como la alimentamos, ella nos alimenta. Nos dice que hacer, como hacer y quien debe hacerlo, Tal como ocurre en un nido. 

 

 

Espacio y materia                                                                                                Inicio

 

Vencer la nada, es la consigna que todo artista tiene. Desde el primer trazo, la primera nota, la primera palabra, el primer movimiento, la intención es vencer a la nada. Por alguna razón le tememos a la ausencia de; ausencia de palabra, sonido, color, y tratamos de cubrirla con algo, pero la ausencia sigue ahí.

Durante cientos de años o tal vez desde siempre, se ha tenido la idea de que la nada, el blanco, la ausencia de, es algo malo y por ende hay que acabar con ella. En pintura, no hay blancos; en la música, no hay silencios; todo espacio debe ser llenado. Pero no nos damos cuenta de que esa nada a la que tanto tememos, también es partícipe de la creación. La Materia existe porque existe lo opuesto. Tomando algunas ideas de la Cosmología y formulándolo como pregunta, trataré de explicarme mejor. ¿Es posible que todo sea materia?

Si todo fuera materia, ella misma se anularía. En el universo no existen fuerzas vencedoras, sino fuerzas que se compensan o anulan entre sí. En la teoría del Steady State, por una parte de materia que existe, existe otra que no lo es. Es decir, que estas se compensan y anulan al mismo tiempo, lo que mantiene al universo es un estado de equilibrio perpetuo. Hace al universo infinito. Esta teoría, fue desechada pues no podía explicar la expansión del universo entre otras cosas.

¿Qué es primero, el espacio-tiempo o la materia-energía? ¿El espacio-tiempo determina la cantidad de materia-energía o es la cantidad de materia-energía quién establece el espacio-tiempo?

Aunque estas son preguntas que intentan explicar el universo, tal como lo conocemos y su destino y origen, igual son preguntas que podemos aplicar para tratar de explicar fenómenos más pequeños, como el proceso creativo de una obra artística. Pensemos en la obra como el universo, ¿primero existe la nada o existe algo previamente?  ¿Se puede crear algo a partir de la nada o no?

Inmenso, pero contenido. Sometido, hasta que explota. Se expande y conforme se expande, ¿también lo hace el espacio-tiempo o no puede delimitar lo que ya estaba formado?

Aparentemente, no existe teoría que explique la creación del universo, sin la presencia de la materia. No existe el vacío como tal, o ausencia de (aunque si existe el falso vacío), pues de esa forma no se puede explicar la creación. Supongo que para los científicos tratar de explicar la creación a partir de un vacío real o ausencia real, sería admitir la intervención divina, pues solo un dios puede crear de la nada.

Ya sea que tratemos de explicar la creación del mismo universo o la creación artística, parece que el miedo es el mismo; en ambos, la idea de la nada o el vacío, es incomoda; aunque  en arte, la explicación de la creación si puede permitirse las libertades filosóficas que en la ciencia no se puede.

¿Solo se puede llenar el vacío o la nada o solo se puede llenar en la medida de que la misma materia lo permita? Si no existe el vacío y solo existe el falso vacío, significa que existe algo y solo se puede crear en la medida de que ese otro algo lo permita (antimateria).  Ahora, si así es, ¿podemos saturar tanto un espacio de materia que este no pueda contenerlo? ¿podemos saturar el sonido, con demasiadas notas, demasiados brochazos, demasiadas imágenes, demasiados pasos?

La aparente saturación en arte, tuvo un nombre: barroco y rococó. En sentido opuesto, sería el minimalismo. Este último, eliminó los excesos, pero aún así se intenta aniquilar el vacío. Como dije antes, no nos percatamos de que la nada o el vacío es co-creador, y la existencia de una obra no puede ser explicada sin el vacío. Este, es fuerza creadora. No aniquila, construye.

¿Qué colapsa a la materia? Solo la materia misma. Solo la materia ahoja a la materia. Una partícula de materia al chocar con una partícula de antimateria (que es materia al fin y al cabo, solo que con carga opuesta) se destruyen produciendo energía. Si existiera la misma proporción de materia y antimateria, el universo material que conocemos no sería posible. Por eso es aparentemente necesario el des-balance que existe en la cantidad de materia y antimateria. Solo una nota, aniquila a otra; solo un trazo cubre a otro; solo una palabra puede anular a otra. El espacio saturado de materia  podría colapsar junto con lo que hay en el.  Esto podría ocurrir en la idea de un universo finito en materia-energía y espacio-tiempo, pero ¿qué pasa en un universo infinito?  ¿Si hay un infinito en espacio-tiempo, también lo es la  materia-energía?

Si el espacio es infinito, entonces este nunca puede ser saturado o llenado de materia. Si esto es así, entonces una  obra siempre tiene espacios de nada -vacío- que no pueden ser llenados. Como tal, no existiría la saturación en el arte pues el vacío es infinito.

La ausencia, la nada, existe, pues sin ella es imposible la existencia de "algo". Si el universo es infinito, entonces también el vacío, la ausencia, lo es. Solo se puede cubrir o llenar algo donde no hay nada. Solo se puede crear música donde hay silencio, solo existe la palabra, porque antes la nada era, el color y la forma existen porque antes la ausencia de  lo ocupaba.

Si el espacio-tiempo existía antes de la materia-energía, ¿cómo era?  Si finito, entonces de igual forma la materia es finita, pues no se puede entender un infinito de materia-energía en un espacio-tiempo finito. Este espacio tiene forma y tamaño pues ambos son características finitas. Si el espacio-tiempo fuera infinito, no tendría ni forma ni tamaño pues no puedes ponerle forma a lo que no tiene límites. La materia-energía podría ser infinita o finita. Si es finita (teoría del Big-bang), esta puede disiparse hasta que el universo se vuelve frío y sin vida -¿volverse nada?.

El arte con el tiempo tiende a degradarse, a desintegrarse, no puede luchar contra el proceso de dispersión. El arte se vuelve nada; notas que nadie toca o entona; lienzos que se desintegran, desapareciendo sin dejar rastro.

Si la materia-energía  es infinita, al igual que el espacio que la contiene, ésta no se disipa hasta desaparecer, sino que se transforma, se renueva -bien lo dijo Newton.

Las obras de arte se renuevan, no se pierden con el tiempo; se reincorporan y se reinterpretan; se hacen remakes, se transforman  a sí mismas indefinidamente.  Cuando hablamos de infinito, hablamos de un valor que se duplica a sí mismo ilimitadamente.  Por cada estrella en el firmamento, existe otra. Por cada instante de tiempo, existe otro. Por cada brochazo dado, existe otro por dar; por cada palabra escrita, existe otra; por cada nota dada, otra será.  Por cada espacio-tiempo ocupado, otro igual sin ocupar existe o se crea.

Si lo infinito no tiene fin, ¿acaso puede tener un principio? En la teoría del Big-Bang, el impulso inicial, esa explosión que generó el universo y su expansión, tiene que tener fin; en un punto tiene que perder velocidad, detenerse y comenzar a morir 1. El infinito es un concepto que va en ambas direcciones, es decir, como no se puede decir donde termina, tampoco se puede decir donde inicia (banda de moebius). En el campo del Big-Bang -que es la teoría aceptada hasta ahora-, no hay lugar para un universo infinito, ni en espacio-tiempo, ni en materia-energía.

Pero ¿qué hay de la posibilidad de los universos paralelos? la idea de un universo finito (teoría del Big-bang), por extraño que parezca, no desacredita la posibilidad de otros universos. Sí, supongamos que el universo  es finito, pero que existen un número infinito de universos; es como si pudiéramos desdoblar un plano un número ilimitado de veces y cada desdoble es un nuevo plano con forma y límites, con las posibilidades de desdoblarse en un nuevo. Entonces por cada universo que existe, otro es posible. Si es así, hablamos nuevamente de infinito.  Según algunos cosmólogos, ciertas condiciones tienen que darse, pero no es descabellado pensar que en este  momento, un posible sín número de nuevos universos son creados por nuestro propio universo. Si este es el caso, entonces tampoco podríamos hablar de saturación; ó  es ésta misma la que ocasiona la creación de nuevos universos. Cuando La materia-energía se saturan en un tejido muy pequeño de espacio-tiempo, se colapsan, generando un nuevo doblez y así un nuevo plano.

Cada nueva obra, abre el camino de otra. Cada nueva pintura, composición, etc.  da pie a otra totalmente distinta. La gestación de un nuevo universo, ha comenzado.

La dinámica entre materia-energía y espacio-tiempo, es complicada y mucha de ella está llena de inconsistencias, anomalías, que no pueden ser entendidas o explicadas. En el arte, esta misma dinámica llena de absurdos, se repite, por lo que al igual que en la cosmología, existen muchas teorías que solo explican partes de esa dinámica, pero no pueden cubrir el todo. El día en que se descubra como funciona esa dinámica, ese día, el proceso de creación, ya no será un misterio. Como ese día tal vez nunca llegue, el proceso creativo -en arte- seguirá siendo un misterio, solo explicable en partes.

Para terminar con la divagación, decir que esto solo puede entenderse como puro ejercicio mental y solo tiene aplicación en el mundo de las ideas. Veamos como veamos nuestro universo, mi intención es la de justificar la presencia del vacío -nada, ausencia de- en el proceso creativo. Una fuerza que crea y no destruye. Reivindicar su reputación de enemigo y que como artistas, revaloremos su eterna o efímera presencia en la obra artística.

1. Está demostrado que al contrario de lo que se pensaba,  el universo conocido tiene una temperatura homogénea. Esto es una de las anomalías que no puede explicar la teoría original del big-bang. Algunos teóricos, hablan de que el universo sufrió  una "inflación" en sus orígenes, más que una explosión con el fin de explicar dicha inconsistencia.

 

 

Forma y palabra                                                                                        Inicio

 

Primero fue la forma, luego vino la palabra. Las formas y figuras  que expresaban ideas, dejaron de ser útiles cuando había un mundo intangible del que había que hablar. ¿Cómo se dibuja lo que no tiene forma? ¿Qué forma tiene el amor, el odio, el deseo...?

Las representaciones del mundo natural no eran suficientes para todo lo que había que comunicar. La comunicación verbal solo podía expresar ideas de forma directa, cara a cara. La necesidad de decir más a más personas, provocó el surgimiento de la escritura; el sonido se transformó en un sofisticado código visual que expresaba ideas y conceptos.

Este proceso, parecería ser el más lógico: del lenguaje a la forma y de la forma a la palabra (representación gráfica de una serie de sonidos ...) 1. Del sonido, se volvió a las formas, porque la escritura no es más que la palabra vuelta forma.

La escritura es un código compartido que permite expresar lo tangible como lo intangible (algo que las formas no pueden hacer de forma total) y no se ve afectado por las barreras físicas como la expresión oral (lenguaje).

La palabra evolucionó tan rápido como las necesidades de comunicar; cosa que no pasó con la forma. El Hombre al descubrir que las palabras eran más eficientes para comunicar  que las formas -pues el mundo de las formas tiene una gran carga de subjetividad-, el desarrollo de estas últimas se truncó y se encaminaron a otro rublo, el de la estética.

Al existir mejores medios de expresar ideas de forma directa e inequívoca -aunque no hay que olvidar que en la escritura, también puede existir un tipo de subjetividad-, la forma se hizo libre, y aunque no olvidó su razón inicial de existir, se transformó en lo que quiso.

La Palabra se estructuró, se formalizó, se olvidó de la forma; aunque no totalmente, pues la escritura ideográfica subsistió. La escritura china y japonesa, son ejemplos de que palabra y forma, no están peleados. La forma de las ideas, hecho palabra.

Aunque estructurada, la palabra sigue siendo forma. La definición de ésta misma lo dice. ¿Y qué es gráfico? aquello que se representa en figuras (formas). Entonces queda claro que la palabra escrita sigue siendo forma. Definida y estructurada, pero forma al fin.

En el bello ejemplo de la escritura china o japonesa, donde el escribir es un verdadero arte, vemos como la palabra  de manera armoniosa se transforma de nuevo en forma. la escritura ideográfica ejemplifica perfectamente el hecho de que la palabra es forma. Las escrituras fonéticas como son la mayoría, son menos exquisitas pero tienen el mismo principio; la línea que en su forma más simplificada, puede poseer un significado y sonido.

¿Con qué fin expreso esto? Con el fin de demostrar porque no debe de parecernos tan extraño el uso de la palabra en las artes plásticas; específicamente en la pintura.

El uso de la palabra en las artes plásticas, tiene una larga historia, pero es el siglo XX por la década de los 60´s, que  surgió una corriente artística que aplicó el uso de textos en obras pictóricas o gráficas casi de forma exclusiva. El fin era expresar ideas de forma un tanto directa y explícita, podríamos decir. La palabra para comunicar, pues esa es su razón de existir. Se preguntaran ¿Por qué  no escribir entonces un ensayo, o novela, o X ? Si el fin es expresar ideas, mejor hacerlo con el arte que mejor hace uso de las palabras, la literatura.  

La respuesta, que puede no ser la correcta, es que este tipo de artistas -incluyéndome, pues yo misma hago uso de ella- ven la palabra escrita, también como un elemento gráfico.

Aunque la palabra pueda parecer directa en significado y contenido, pierde toda objetividad y claridad en su uso en las artes plásticas. ¿Estamos seguros que significa, lo que creemos significa?

Sabemos que la palabra escrita es un código que todos compartimos y entendemos, pero aún así, la palabra jamás está exenta de la subjetividad, pues pertenece al mundo de las ideas, y en este mundo cada significado puede mutar. Algunos conceptos pueden ser universales, pero siempre hay una forma muy individual de tener noción de ellos. Aunque sean definiciones universales, cada uno de nosotros tiene una definición en lo individual que sirve y solo aplica a uno. La idea que tengo yo de una silla (imagen mental), no es la misma que la tuya -hablando de un ejemplo del mundo sensible-; en otros casos como el amor, yo, odio, identidad -conceptos que no pertenecen al mundo sensible-, es más fácil entender la subjetividad de algunas palabras. Por eso, su uso en la obra plástica aunque parezca discursivo, no lo es.

La belleza de la escritura y su uso en la obras plástica, es el doble papel que juega, su carácter de forma y palabra. En la escritura ideográfica ( China, Japonesa), siempre tuvieron en cuenta esto, por eso el ejercicio caligráfico es un arte.

Durante siglos, la escritura estuvo reservada solo para ciertas clases. Leer y escribir, eran herramientas de gran poder, por eso, estaban reservadas para las clases altas y de poder -social y religioso-. El conocimiento es poder, así que había que mantener al pueblo -masas- alejado del mismo. Si la escritura era el principal medio de difusión de conocimiento, era necesario mantener a las masas analfabetas -ignorantes-, y así poder controlarlas. Mientras el pueblo no supiera leer y escribir, se podía garantizar la subsistencia de las clases dominantes.

El Latín, fue durante siglos el lenguaje del conocimiento. En este, se escribían las grandes ideas  y solo estaba reservado a unos pocos. Durante ese tiempo, toda buena educación precisaba  la enseñanza del latín, pero su uso comenzó a decaer cuando las grandes revoluciones hicieron accesible la educación y todos los sectores sociales tuvieron derecho a la misma. Algún tiempo continuó  su enseñanza en algunos centros educativos -especialmente  colegios privados-, solo como reminiscencia de un sistema de poder en desuso.

Aunque aún existe el analfabetismo -por razones tal vez distintas-, se nos hace raro encontrar a quién no sepa leer y escribir; además, la escritura ya no es la única forma de difundir conocimiento; la imagen digital, ha venido a sustituir a la palabra escrita 2

Probablemente, es el arte ( incluyendo al arte callejero y  artistas del graffiti, que han devuelto a la palabra su lado gráfico )  quien viene a revalorar el uso de la escritura; tal vez no como la gran difusora de conocimiento, sino desde su lado más subjetivo y subversivo, su ambigüedad. No es conocimiento, es idea; no es línea, es forma; es todo eso, y no es nada de eso. La palabra se vuelve forma, y ahí, vuelve a ser palabra, y la palabra, se transforma en idea. Esta es la metamorfosis que pasa la palabra en su uso en el arte; es su transformación, aunque debo decir que esto ocurre siempre, es la naturaleza de la palabra escrita: forma-idea-concepto.

Un fenómeno parecido ocurre con la forma pictórica. La forma evoca ideas y estas pueden generar palabras. Esto es posible porque tanto palabra como forma, pertenecen al mundo de las ideas, de lo abstracto, y en este, todo es mutable, todo puede ser transformado.

Si alguna vez se preguntó o se pregunta el por qué del uso de la palabra en arte, bueno, esta es parte de la respuesta; al menos de mi respuesta (no puedo saber que hay en la cabeza de otros artistas). En el principio, fue la palabra, y la palabra, se hizo forma; transformando el mundo de manera permanente y continua.

1. Hasta donde las evidencias lo permiten, las más antiguas representaciones gráficas, son de figuras y no de palabras.

2.El analfabetismo del siglo XXI, es el tecnológico. Aquellos que no tienen acceso ni dominio de las nuevas tecnologías, quedan marginados y limitados en su desarrollo.   

 

IdeArte                                                                                                            Inicio

 

La sopa primigenia. El caldo primitivo y complejo donde todo inicia. Todo. Imagen, sonido, palabra, movimiento. Todo pensamiento, toda idea.

Ese caldo es donde se gestan todas las ideas. Pequeñas, enormes, significativas, estúpidas, hermosas, horrendas, simples, complejas; todo ahí, y de ahí mismo viene el arte. En ese mundo sin reyes o gobernantes, se gesta de forma inmaculada el impulso creativo. La idea.

Idea. Es la representación mental de un objeto, sin afirmar o negar nada respecto de él.

Si el Arte es idea - porque lo es-, ¿Qué tipo de idea es?

Según la Lógica existen distintos tipos de idea, y por esa clasificación, veremos que tipo de idea el arte es. Antes de continuar, debo aclarar que esto es solo mi opinión, no respaldada por ninguna gran mente o filósofo. La clasificación usada en la división de la ideas, está tomada de Introducción a la Lógica de Raúl Gutiérrez Saenz.

Por su origen.  Se puede decir que es directa y a la vez arbitraria. Este tipo de ideas se extraen (abstraen) por el procedimiento ordinario que es la simple aprehensión a partir de datos sensibles, la mente capta un contenido esencial que existe en la realidad extramental. Las ideas arbitrarias son las que elaboramos a base de combinaciones de contenidos y no tiene implicación.

Casi todas las ideas son directas y en el Arte podemos decir que son nuestras experiencias sensibles las que dan pie a las ideas artísticas. Una línea, un color, un paisaje, un atardecer, algo leído, algún acontecimiento, etc. Pero, hay una diferencia entre idea artística (la manifestación de la idea) y el impulso creativo.

Aunque la psicología actual parece desmentir la existencia de las ideas innatas, yo, me atrevería a decir que el Arte es una de ellas. El impulso creativo (origen) ¿de dónde viene?  ¿acaso la necesidad de crear -en sus múltiples rostros-  viene de la experiencia sensible?.

La idea artística puede ser directa, pero el impulso creativo tal vez sea innato.

La idea artística puede ser arbitraria -más no necesariamente- , pues puede asociar elementos que no están implicados o relacionados. Ejemplo, sería el surrealismo.

Por su extensión. El arte, es universal. Todos tenemos la capacidad de la idea creativa. Todos poseemos la capacidad de crear y de crear ideas artísticas.

Es singular. La idea artística -no el arte-, es singular pues cada obra es distinta, es única. No existen dos iguales.

Es colectiva. Existen ideas artísticas que caben en ciertos rublos, como hablar de corrientes, escuelas o estilos.

Por su comprehensión. Diría yo, que siempre  es compuesta. Todas las ideas  compuestas, tienen en su contenido una multiplicidad de elementos.

Suele ser compleja. Son ideas formadas a base de un acumulamiento más o menos arbitrario de esencias distintas. Ejemplo, la idea artística de un paisaje cubista.

Puede ser abstracta. Expresa un contenido sin hacer referencia a aquello que lo posea. Ejemplo ,Un desnudo de mujer que no hace referencia a ninguna mujer en particular. Y por supuesto, pueden ser concretas. Expresan un contenido haciendo referencia al sujeto que lo posee.  Ejemplo, un retrato.

Por su perfección subjetiva. Este aspecto como su nombre lo indica, puede ser muy subjetivo, ya que depende del individuo, pues la misma idea puede poseer muchas cualidades representativas en la mente del adulto o especialista.

Clara. Son las ideas que se pueden distinguir con respecto a otras ideas semejantes. Un crítico de arte  o historiador de arte, por ejemplo, puede distinguir un Braque de un Picasso. Para el creador, no es lo mismo pintar un retrato en óleo que en acrílico. Cada técnica, presenta distintos retos. Para le espectador podrá parecer lo mismo. Para el especialista, es fácil distinguir entre una idea y otra idea colectiva.

Exacta. Son las ideas que se pueden definir sin agregar ni quitar nada a su contenido esencial. Tener una idea exacta, solo se puede conseguir a través de un estudio profundo de la materia. Por ejemplo, el artista (pintor, músico, escritor, etc.) que ha estudiado y se ha preparado en su oficio, puede suponer que sus ideas artísticas son exactas.

Distinta. Son las ideas que no solo se conocen con todas su cualidades esenciales, sino que además, con todas las particularidades (propiedades) y detalles que encierra. Este tipo de idea artística, solo la tiene el creador, pues nadie más puede saber lo que él de su obra. El espectador solo puede tener una idea indistinta de la obra.  Este aspecto de la perfección subjetiva, solo se consigue con el conocimiento del oficio. No es lo mismo pintar un paisaje sin conocimiento alguno, que pintar uno con el respaldo del conocimiento. Para el espectador (recreador) no es lo mismo aprehender una obra por los sentidos exclusivamente, que aprehenderla con el uso de conocimiento adquirido .

Por sus relaciones mutuas. la idea artística puede ser contradictoria. Son pares de ideas donde una de ellas niega todo lo que la otra afirma. El surrealismo, está lleno de ejemplos de este tipo de ideas aunque no exclusivamente. Por ejemplo, pintar un rostro de color azul. Sabemos la piel no posee ese color -aunque puede adquirir esa tonalidad bajo cierto tipo de luces.

Idénticas. Son ideas que de algún modo tienen igual contenido, aún cuando la expresión es distinta. Ejemplo, dos retratos, 2 paisajes. Aunque en arte, no existen ideas idénticas de fondo, solo idénticas en forma.

Durante la década de los 60´s del siglo pasado, surgió un movimiento artístico llamado arte concepto o arte conceptual. A este movimiento se le definió así porque se consideraba que hacía más importante el valor de la idea -concepto- por sobre la obra en sí. Es decir, lo que se dice, es más importante que la forma en que se dice. Esto, replanteó nuevamente el fin del arte ¿Para qué? ¿Cuál es la razón del este?

Aunque se le definió como el arte de las ideas, en realidad usar el término "conceptual" para referirse exclusivamente a este movimiento, es erróneo, pues todo arte, es arte de ideas. El arte en sí -como ya vimos- es una idea. Como dijo Heidegger, "La obra de arte es una idea vieja encarnada en una imagen nueva."

Suponer que existe arte concepto y arte que no lo es, es suponer que existe arte sin idea. Dicho de otra forma, arte que no tiene representación mental; y este tipo de arte, si no es idea, pues tampoco existe. Porque, ¿sería posible que exista la manifestación sensible de algo sin representación mental? Pregunta para filósofos.

La idea artística para existir como tal, requiere de un cuerpo o forma. Necesita del lienzo, de la hoja en blanco, del instrumento, de la palabra. La idea artística requiere de manifestación sensitiva para ser arte.

Como pudimos ver, el arte es una idea muy ecléctica. Puede ser la idea más subjetiva, pues cada persona tiene una percepción muy particular no solo de hacerlo sino también de entenderlo; pero su diversidad, no le quita su universalidad. Por eso, el arte (impulso creativo) es una idea innata que se rompe en todas las posibles ideas artísticas; ya sean directas, Idénticas, singulares, etc.

El arte ( el impulso y  la idea artística ), es una idea de muchas facetas -como en realidad lo son todas, supongo-, mutable, maleable. No es de sorprender, porque como he dicho antes, en el mundo de las ideas, todo es posible.

 

 

 

 

 

 

 

   

 

 

 

 

     

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La última actualización de este sitio fue el: 08 de June de 2009