ARtCHIVOS

 

El diálogo del arte.                                                                                                                      Regresar

El arte es la síntesis de los opuestos, la nada  y el universo complejo del artista. En todo arte, el proceso de creación es la lucha entre el artista y esa nada, cada uno con intereses propios, y cuando el proceso termina, la obra misma es reflejo de esa lucha.

La pintura no puede ser complaciente ni discursiva, debe de ser espacio de diálogo entre  obra y  observador, el cual se vuelve elemento activo al reinterpretar la obra y convertirla en algo propio. Por lo mismo, la obra nunca termina de ser creada , pues cada nuevo espectador, es un nuevo recreador.

El proceso de crear, es en sí un diálogo, diálogo entre el espacio en blanco y el artista. Las conversaciones no se planean, nadie tiene una conversación llevando un guión bajo el brazo. Las conversaciones tienen vida propia, insospechada, inimaginable; nadie sabe como  comienzan, ni como terminan.

 El diálogo está abierto. Espacio y artista, pueden hablar y escuchar. En esta conversación no existe el control, de hecho, la idea misma es absurda; no existe el control absoluto sobre la obra, aunque es lógico que el artista busque dicho control, pues si no, ¿de que otra forma se genera tensión?. Es importante entender que, aunque existe tensión entre el espacio -blanco- y el artista, no debe de verse al primero como el enemigo a vencer, sino como co-creador de la obra.  Aliados, no enemigos.

Los interlocutores pueden diferir, así es la relación entre ambas partes; esas diferencias crean tensión y el arte debe ser reflejo de esa tensión, la misma que hay entre aquellos que llevan un resorte en direcciones contrarias.

El artista nunca debe de caer en la autocomplacencia, pues aunque el arte es la más egoísta de las actividades, no debe dejar que su trabajo se vuelva un discurso o manifiesto. La mejor obra es la que deja  "espacios", pues permite que el espectador llene esos "espacios" con nuevos diálogos.

La conversación siempre puede continuar.  El artista al dejar la conversación abierta, permite que otros interlocutores participen en la misma y así la obra siempre se renueva.

En el mundo natural todo es cambio. El hombre y su mundo social e individual no se escapan a las leyes del cambio. El artista y su obra siguen el mismo proceso. El artista cambia, la obra cambia, y si no es así, el arte no es reflejo de su creador, y podemos suponer que obra y artista, carecen de unidad, autenticidad y legitimidad.

El hombre es también por naturaleza plural. La obra del artista debería ser de igual forma, plural.  ¿Por qué se le "exige" al artista ser fiel a un estilo?  ¿acaso la luz no se descompone en colores al pasar a través de un prisma? .

En resumen, el artista debe ser uno con su obra.

La Música y la Pintura                                                                                                                          Inicio

Música y pintura han sido a lo largo de la historia, discretos acompañantes. Si no muchas veces manifiesta, sabemos que una se ha alimentado de la otra desde siempre. Los movimientos artísticos se han encargado muchas veces de dicha simbiosis; son estos quienes definen a las obras, a los artistas y a los mismos procesos de creación. Movimientos como el Romanticismo, Impresionismo, Expresionismo, Minimalismo, entre otros, se han encargado de crear caminos y brechas de unión entre ambas. Aunque intelectuales, estos caminos no dejan de ser reales y dignos de ser descubiertos.

Los movimientos artísticos muchas veces se generan y desarrollan dentro de un proceso muy concreto de creación, como puede ser la literatura, y de ahí esparcirse a otras formas como la música, la pintura, etc. Un caso conocido es el Surrealismo, que de generarse en la literatura, encontró en la pintura a su principal aliado.

El Romanticismo dominó el escenario artístico a finales del siglo XVIII y siglo XIX, aunque su influencia se siguió sintiendo hasta principios del siglo XX, sobre todo en el ámbito musical. Este movimiento surgió como una negación al racionalismo impulsado por la Ilustración.

Las Variaciones Enigma Op. 36  de Edward Elgar (1857-1934), son ejemplo de la intensidad y emotividad del romanticismo. Cada variación, inspirada en amigos y conocidos suyos, no podría ser más personal.

Es la era del individuo, Imaginativa y subjetiva, de la intensidad emocional y los sentimientos profundos. William J. Turner (1775-1851) aunque tiene la visión más radical de los románticos -su obra más tardía, es precursora del impresionismo y el arte abstracto- su obra está llena de melancolía, emotividad e intensidad. En esta nueva era sin dioses, los hombre comunes toman el lugar de los verdaderos héroes. 

Música y pintura, amantes distantes que no se olvidan. Claude Debussy (1862-1918), tal vez lo entendió mejor que nadie. El más conocido representante del Impresionismo musical, nos muestra en algunas de sus obras, el más claro ejemplo de la luz y sus matices. Al escuchar Preludio al sueño de un fauno, es imposible no imaginar el plácido descanso del fauno en el caer de la tarde, al lado de un estanque pintado por Claude Monet (1840-1926), Ninfeas(1920) . Es imposible decir donde termina el color y comienza la armonía musical.

El expresionismo, es hijo del Romanticismo. Gestado en Alemania a principios del siglo XX, sale en la búsqueda del mundo interior y sus tragedias; es intenso, apasionado y personal. Edvard Munch (1863-1944), es el grito interior del movimiento; pincelada violenta y color dramático. Arnold Schoenberg (1874-1951) y su Noche transfigurada op. 4, es el magnifico escenario del dramatismo y la transfiguración de un amor inquebrantable.

La ausencia de expresión, reducción a lo esencial, eso es el Minimalismo. Corriente que se desarrolló en los ríos de la modernidad, principalmente en los Estados Unidos en los años 60´s y 70´s del siglo XX. Philip Glass (1937) y su geometrismo musical, es el mejor ejemplo del movimiento. Música esquemática, ordenada, ausente de variaciones y repetitiva. Otro ejemplo es Henrik Górecki (1933) y su Sinfonía No.3 -de las lamentaciones- que aunque muchas veces erróneamente asociada al movimiento "new age", su falta de "adornos" es ejemplo del pudor minimalista. Agnes Martin (1912) y su pintura ausente de representatividad y emotividad, llevan a la mirada al punto de la contemplación. Un instante que se repite así mismo, hasta volverse infinito.

El acercamiento entre música y pintura puede ser más cercano y directo que el compartir tendencias y conceptos. Existen varios ejemplos de esa aproximación.

Wassily Kandinsky, creador de la escuela pictórica El jinete azul creó lo que se supone un tratado de colores, donde hace una comparación entre las vibraciones sonoras -musicales- y el color. Johannes Itten, maestro de la Bauhaus y colega de Kandinsky, creó un sistema que dividía los colores fríos y calientes, según las tonalidades. Otro ambicioso proyecto fue el de Henri Lagresille, en el que trató de traducir en color a los acordes musicales de obras maestras de la música clásica.

El pintor Piet Mondrian (1872-1944), también fue influenciado por la música. Cuando se trasladó a Nueva York en 1940, su estilo dejó la rigidez de las líneas para abrazar los trazos libres y un ritmo más suelto, claramente influenciado por los ritmos del Jazz. Schoenberg, de quien ya nos referimos, también pintaba y junto con varios artistas, exhibió sus cuadros en el círculo de Kandinsky. Modest Músorgski, compuso la suite para piano cuadros de una exposición  (1864)  como conmemoración de su amigo cercano, arquitecto y pintor Viktor Hartmann. En 1874 un año después de la muerte de Hartmann, se montó una exhibición en su honor, Cuadros de una exposición ilustra musicalmente la visita que hizo el músico. La suite incorpora piezas musicales que representan 10 de las imágenes de Hartmann.

El caso de Músorgski, es ejemplo claro de lo que se llama música programática, cuya inspiración es extra musical. Pueden ser ideas abstractas, dramas, leyendas, fenómenos naturales, literatura, etc. La Noche transfigurada es también música programática, pues está inspirada en un poema. A diferencia de la música, la pintura es programática por naturaleza, pues nace casi siempre de eventos que van más allá del acto de pintar.

 La pintura abstracta y la música fueron hechas la una para la otra, pues la música es la más abstracta de las artes. En mi trabajo. Las pinturas de la serie opus, son descripciones emocionales, mejor dicho, paisajes emocionales que encuentran salida a través de la música. La elección de las piezas musicales, es emotiva y de gusto intelectual, pero más que nada es el simple disfrute de la música y las primitivas emociones que evoca.
 

La Pintura y su lectura                                                                                                                              Inicio

La pintura figurativa ocupó la escena durante siglos. La pintura y la fidelidad óptica del mundo, estuvieron unidas por largo tiempo.

En los inicios, dicha unión fue algo torpe y lírica, pero a partir del descubrimiento de la perspectiva en el renacimiento italiano por Filipo Brunelleschi en el siglo XV, el arte inició el camino hacia la fiel representación del mundo físico. Es en el renacimiento y su admiración por el cuerpo humano y las formas clásicas -redescubrimiento del arte griego- que aunque el artista no era más que un artesano, la destreza del mismo era medida por su habilidad para representar con fidelidad el mundo, donde el cuerpo humano era la máxima a conseguir. Esta exigencia se extendió hasta el siglo XIX, pasando por la ilustración en el siglo XVIII y la academia (academicismo). Antes de la academia, la pintura era como cualquier oficio, oficio que era aprendido a través de la experiencia del trabajo en el taller de algún maestro pintor. Aunque las academias comenzaron a aparecer desde el renacimiento, fue con la ilustración y su exaltación por la razón y el método que estas comenzaron a ser verdaderas instituciones.  A través de de estas sociedades organizadas que fomentaban y protegían las artes (academias), los pintores adquirían las habilidades del oficio y las normas estilísticas que rigieran en el momento.

La jerarquía de los géneros pictóricos que se originó en el renacimiento fue un elemento importante para determinar la destreza del artista y calidad de la pintura en términos de la representación de objetos ,empezando por los bodegones hasta la pintura de hechos históricos o alegorías. Dicha jerarquía se extendió hasta casi el siglo XX y fue fiel sirviente del pensamiento academicista.

El siglo XIX,  dominado por el positivismo y la academia, la pintura permanecía atada a la fidelidad óptica y las normas estéticas oficiales, donde las clasificaciones y las etiquetas imperaban , el mundo artístico se veía aún más comprometido con los métodos, las etiquetas y las formas que con los contenidos. La reputación de los artistas se veía fuertemente atada a ello y en este medio, donde se alababa la "gran pintura" -alegórica o histórica- como el más alto nivel de arte, la pintura se volvió cada vez más narrativa, la narración de eventos históricos, era la meta. La pintura se volvió lineal.

A mitades del siglo XIX, la liberación. La fotografía hace aparición. La pintura ya no está atada con grilletes a la realidad, la fotografía se encargará de eso de ahora en adelante. Surge el impresionismo como estandarte a su liberación, realidad y pintura comienzan a separarse con la sutileza de la luz y el color.

Al terminar el siglo XIX, los post-impresionistas harán más brecha entre ambas. La realidad ya no es más. Para comienzos del siglo XX, nace la pintura de la nada, nace la abstracción. Regresando a los orígenes "primitivos", se ha olvidado lo aprendido, la lírica toma el lugar de la academicismo.

Siglos de una arte sujeto a la representación del mundo real, donde la pintura se volvió narrativa, es difícil ver la pintura abstracta con distintos ojos. Al decir anteriormente que la pintura figurativa se volvió lineal, es decir que la pintura se volvió de lectura; estamos acostumbrados a "leer" las pinturas de forma literal. 

Somos una especie de comunicación, esta, aseguró nuestra supervivencia y desarrollo, y con el tiempo se volvió el centro de nuestra existencia como especie. La comunicación verbal se volvió en comunicación visual, ésta, se convirtió en comunicación escrita y últimamente hemos vuelto a la comunicación visual.

La pintura aunque sea narrativa, tiene su propio lenguaje distinto del escrito, aunque puede "leerse" con un inicio, un desarrollo y un final. Lo maravilloso del lenguaje de la pintura, es que nada está "escrito" gracias a los espacios vacíos. Aunque la pintura puede leerse como oración (un sujeto realiza una acción en determinado tiempo y lugar) debido a una larga línea de comunicación escrita, los elementos (sujeto, tiempo, lugar) siempre podrán ser cambiados por el espectador. Recordemos que, la pintura es un diálogo y no un manifiesto, es el espectador quien decide el orden de los elementos.

El lenguaje de la pintura figurativa, se basa en un código visual compartido. Todos reconocemos un árbol cuando lo vemos, no importa cuan diferente sea de la imagen mental que tengamos del mismo, de igual forma una casa o una persona. Son elementos de un código visual que compartimos los seres humanos desde nuestros orígenes. La evidencia de la existencia de dicho código, lo podemos ver en las pinturas rupestres o petroglifos, que a pesar de que muchos pueden tener hasta miles de años , aún pueden ser "leídas" por nosotros.

Un hermoso caso de pintura narrativa, es Le viol (1868-69) de Edgard Degas. La narración de una evento que suavemente se mueve entre la perversión y la sensualidad y que por el título, aunque Degas nunca aceptó este, sería claro que se trata de una violación. Es aquí donde el lenguaje de la pintura hace de las suyas, lo que parece evidente, no lo es. Los sujetos, sus acciones y la temporalidad de las mismas, son dejados por Degas al criterio del espectador. El re-creador se encargará de ordenar los elementos reconocidos del código  y dar "lectura". Al inicio o al final de la historia, eso solo le corresponde al re-creador.

Acostumbrados a la lectura lineal y narrativa, al aproximarnos a la pintura abstracta, su lectura se vuelve torpe y errónea. Olvidemos lo aprendido. La pintura abstracta carece de lectura, por más que busquemos, no existen rastros de esos elementos que forman el código de lectura.

A pesar de que parece imposible una lectura de la pintura abstracta, si existe un código compartido; Antes de las letras, antes de los sonidos, antes de los trazos, antes de los gemidos, antes; Eso mismo que nos hace miembros de una especie única, eso mismo que nos hace humanos, las emociones. Son las emociones ese código compartido. A través de las emociones podemos dar "lectura" propia al arte abstracto.

El amor, odio, deseo, pasión, eso mismo que inspira y motiva la creación artística, eso mismo que define lo abstracto, sin forma, eso mismo que es origen y expresión, nos permite descifrar la pintura abstracta. La comunicación es visceral, no existe traducción, no hay forma de descifrarlo, solo podemos sentirlo. Existen dos formas de aproximación a la pintura, en el caso de la pintura narrativa es la lectura de los hechos, en la pintura abstracta es el sentir de las emociones.

Lo realmente importante es no olvidar que en el arte no hay nada escrito,  no hay nada por cierto y absoluto.

Formación y Deformación                                                                                                                         Inicio 

Misterioso y atrayente. Los tambores que en la lejanía resuenan, en lo profundo de la selva, el llamado a lo salvaje. Dejarse encantar, introducirse y perderse en su inmensidad. Muchos escuchan el llamado, pocos lo entienden. Muchos lo intentan, pocos se atreven.

Así podría describirse a la atracción entre el arte y el artista, Un llamado a la aventura, La exploración de un nuevo mundo, llena de expectativas e incertidumbre.

 Un árbol, una persona, una línea, una textura, un trazo; todo comienza como una visión o incluso una sensación. La visión al principio confusa, envuelta en la niebla de la creación, comenzará a tomar forma en el elaborado proceso de la gestación. Como comenzar, donde empezar. Lo que era al principio  una visión totalizadora, comienza a disiparse por la duda, la razón; La elección de soporte, medio, técnica y estilo, son los factores que al definir y determinar la naturaleza de la obra, comienzan a hacer del proceso más complicado y confuso.

El trazo una vez fluido, la línea una vez clara, la forma definida comienzan a entorpecerse por una lucha en que el artista ni siquiera sabía que se encontraba en medio, una lucha entre la razón y la lúdica. Donde una quiere decidir, la otra quiere actuar. La lírica en contra de la técnica.

Cada persona tiene su propia visión, reflejo de un universo único e irrepetible. El artista logra exteriorizar ese mundo a través del arte. El proceso de creación es también un proceso de búsqueda de identidad, encontrar el medio que trae las visiones de un universo único al mundo de lo tangible.

La búsqueda de ese medio comienza desde el  escuchar el murmullo de los tambores, desde el nacimiento del artista y tal vez nunca termina; tal vez por eso de la natural evolución en el trabajo del artista. Esta búsqueda incipiente  la mayoría de las veces no es consciente  y no muy afortunada, pues en las muchas veces se comienza copiando los medios de otros.

El comienzo torpe como es el andar de un niño, tal vez es el periodo más prolífico. El tiempo de la experimentación, donde todo se vale y no hay límites pues no hay nada que perder. Aunque suene atractivo y excitante el entrar en la espesa selva sin caminos, solo las veredas que se abren al andar, también es fácil perderse. El artista que sin medios para sobrevivir en la selva,  se pierde, corre el riesgo de nunca encontrarse y vivir una vida artística sin sentido. Es decir, el artista que corre el riesgo de la aventura artística sin reconocer la importancia del conocimiento, corre el riesgo de nunca encontrar su identidad.

Los procesos de adquisición del conocimiento, sean formales (academias de arte), o por medio de libros, o a través de la disciplina autodidacta, sirven como guías y evitan el "perderse" de forma no intencionada, pues "perderse" debe ser una decisión informada. Decidir olvidar, solo aplica si se ha aprendido algo. No podemos olvidar lo que no se ha aprendido.

Después de saber los elementos básicos de supervivencia, al menos, el artista puede sentirse algo seguro al internarse en la selva y olvidar lo aprendido.

Solo podemos "deformar" el mundo de forma única y real, si se conoce. La deformación del mundo real solo puede ocurrir cuando se conocen sus leyes; sin el conocimiento del mismo, es difícil decir si las visiones son resultado de  la casualidad o de las decisiones del artista.

El proceso de adquisición de conocimiento es necesario para hacer capaz al artista de reconocerse a sí mismo en sus visiones. "Se quien soy, pues no soy nadie más".

Todo artista recién nacido, cualquiera que sea el arte que lo haya elegido, deberá considerar que aunque los niños se llevan todo a la boca como una forma de conocer el mundo, eventualmente dejarán de hacerlo y comenzarán a explorarlo a través de procesos más formales.

Después de la confusión viene la calma y con ello tal vez la mejor etapa. "Perderse", olvidar ya no es un aspecto negativo en la construcción de la visión. Sabe como sobrevivir y siempre puede volver a los caminos conocidos y tomar nuevas rutas.

 El artista maduro comprende que la rigidez de la técnica es solo aparente y no debe hacer de su arte, un ser servil a la misma. La visión debe ser más fuerte como para romper esa rigidez; la técnica es solo el medio y no el fin.

Perderse, o mejor decir "explorar",  ya es seguro. Ese lugar una vez atemorizante  e incierto, se vuelve su hogar; y en ese lugar, aunque nunca resulta cómodo - y más vale por el bien de la visión artística- explorará un territorio que no tiene fin.

Como no ser Pintor y sufrir en el intento                                                                                                  Inicio

Durante siglos hemos confiado en el conocimiento académico. El conocimiento proveniente de estos centros de producción y crítica se han ido uniendo como eslabones de una larga cadena y la confiabilidad, fuerza y durabilidad de esa cadena se basa en su longebidad y que cada eslabón es tan fuerte como el anterior. Así ha sido la producción de conocimiento durante siglos; a partir del siglo XIX nos hemos asegurado de que la producción del conocimiento no solo sea confiable en fuente sino organizado. Esto se traduce en la actualidad a un "dime donde estudias y te diré quién serás".

La academia dice, el camino más corto entre dos puntos es la línea recta. Afortunadamente ,no dice que sea el único. El proceso ordenado, sistemático de adquirir conocimiento, es un medio válido de formación, pero no el único.

 En la academia institucionalizada, los métodos de aprendizaje son como dije, organizados. Los tiempos y las formas están determinados y son inamovibles. Los criterios de evaluación están dados por el grupo de académicos o individualmente por cada profesor. Aprobar un curso, depende de cubrir los criterios dados por la institución. Esto es aplicable a cualquier institución educativa, incluyendo a las academias de arte.

Las ventajas de tal proceso es la garantía de formación. Se garantiza que en determinado periodo de tiempo, se habrá adquirido los conocimientos -aunque sean mínimos- para desempeñarse en tal o cual rama. Al final de cuentas, dependerá de la capacidad del individuo para hacer uso de lo aprendido.

Autodidactismo.  La forma de instruirse a uno mismo, maestro y alumno son la misma persona. Medida alternativa a la academia institucionalizada. Apreciada por unos, desaprobada por otros, es de admirar que en los inicios del siglo XXI -donde parece más importante de donde viene la formación- exista aún, un método libre de formación. Probablemente el sistema no lo aprueba pero se ha visto forzado a tolerarlo, sobre todo en las artes -donde aún es común- y oficios menores o artesanales.

La falta de aprobación es lo que más molesta. No existe forma -excepto los años y la destreza personal- de ser institucionalmente aprobado como "ejecutante autorizado" del oficio. A pesar de no tratarse de la construcción de un puente o una operación quirúrgica, pareciera que también en el arte no es ya importante la visión, sino  donde aprendiste a llegar al resultado. El Arte, puede ser el único rublo, donde el orden de los factores puede no alterar el resultado.

Para aquel que decide tomar el incierto camino del aprendizaje autodidacta -ya de por si el arte es riesgoso-, debe saber que solo cuenta...la paciencia.

El autodidacta, debe ser ante todo paciente, determinado y disciplinado.

Disciplinado doblemente, pues el mismo pondrá los tiempos y el rigor de trabajo. Determinado a cumplir con los programas que establezca, y paciente, pues los resultados del estudio y trabajo no son inmediatos. Es fácil caer en la desesperación y el desencanto, sino existen estas actitudes.

Debe diferenciarse al autodidacta, del pintor por "hobby". El autodidacta desea conocer y dominar el oficio, además de tomar en serio el aprendizaje. El pintor de "fin de semana", no se compromete con el rigor de trabajo que exige un oficio. No por practicar un deporte los fines de semana, se convierte uno en Deportista profesional. El trabajo constante, es lo que lleva al conocimiento y dominio de un oficio.

Los Libros son un gran apoyo para el aprendizaje autodidacta, pues son grandes introductores al mundo de la técnica. El ejercicio, ayuda al estudiante a hacer suya la técnica; Una vez conocida, el aprendiz comenzará a alterarla, a deformarla a hacerla suya. 

Ensayo-error. trabajar, ejercitarse para llegar a un resultado deseado. Intentar e intentar hasta que se logre. Ya más o menos dominado -la técnica- el estudiante podrá comenzar a buscar sus propios resultados.

Autocrítica. Dicen que el crítico más duro, es uno mismo. Debido a la ausencia de maestro, el autodidacta al principio de su aprendizaje, también debe ser su crítico y su crítico más severo. No se debe preguntar ¿lo estaré haciendo bien? sino más bien ¿es el resultado que yo buscaba? y si es así ¿es resultado de la casualidad o de mi dominio sobre el medio y la técnica? El estudiante debe ser objetivo -no caer en la autocomplacencia- y el doble de exigente, de esta forma no cabrá duda en él.

En el caso de las academias de artes plásticas, se producen gente con el oficio -sean pintores, escultores, etc...- más no pueden crear artistas. El artista puede existir independientemente del oficio, el Pintor-oficio-, puede existir sin el artista. La medida ideal, es la existencia de ambos y para ello debe de haber las aptitudes y el conocimiento del oficio. Aún así, se han dado grandes artistas que sin ser grandes dominadores del oficio, han hecho sentir su visión. Por eso, la aparente ingenuidad técnica de una obra, no debe ser factor de crítica,  pues no hay que olvidar que al fin de cuentas, la técnica no es el todo y  está al servicio de la visión del artista.

La historia del amante ingrato                                                                                                             Inicio 

Toda relación exige compromiso y en el arte no es distinto. La práctica de un oficio demanda tiempo y trabajo.

Siempre he creído que es el Arte quién escoge al artista y no el artista al Arte. Esta afirmación puede crear sorpresa, pero en realidad es así como funciona. Somos buenos en algo, tenemos aptitudes y las ponemos en práctica, pero casi siempre quisiéramos ser o hacer otra cosa. La mayoría de las veces, esto crea tensión, una tensión que se prolongará por lo que dure la relación entre el arte y el artista.

La Tensión es buena. A pesar del supuesto de que la tensión refiere a algo inestable y un posible punto de quiebra, es la relación de opuestos lo que crea tensión y la tensión es energía, energía manifiesta en arte.

Esto es lo que soy aunque preferiría ser alguien más. Ser y no ser, hacer y no querer. Pintar, componer, escribir, crear, es la forma tangible de la energía producida por tensión. La creación, debe ser hija de la tensión y nunca de la complacencia.

-¿Qué tienes que decir, espacio en blanco? ... No podría estar más de acuerdo contigo. Te veré mañana, misma hora.

 ¿Tan pronto llegamos a un acuerdo? No lo creo. ¿A caso preguntamos y nos conformamos con respuestas monosilábicas? Ni siquiera uno y su reflejo llegan tan rápido a una compatibilidad de opiniones. Puede resultar controversial, pero las mejores relaciones -arte y creador- son las relaciones amor-odio. Amar hasta necesitar y necesitar hasta el odio - tal vez por eso genialidad y locura van de la mano -.

¿Qué nos obliga a hacer uso de nuestras aptitudes? El uso de las mismas puede llevarnos a odiarlas, pues la mayoría de las veces exige el sacrificio de un sin número de otras cosas.  Al final de cuentas, solo nos tenemos el uno al otro.

El amante exigente y nunca satisfecho...demanda tiempo y atención. No le importa lo demás, excepto él. Lo demás, siempre puede esperar, por él.  Amor, familia, dinero, estabilidad, etc. Todo puede y debe esperar. No acepta el tiempo a medias o la entrega a medias, debe ser todo o nada. Y aún al intentar dejarlo, descubrirás que no puedes, pues tú lo necesitas tanto como él a ti. Así que son tú, el amante exigente y el resto. ¿Cómo llegaste a esto? ¿Cómo lo permitiste? ¿Sacrificarlo todo por un amante ingrato, al que no puedes complacer? En cualquier cosa que intentes, serás tú, el arte amante y el resto. Incomprensible para la mayoría, totalmente entendible por aquellos que conocen sus brazos. Lo amas pues saca lo mejor de ti -naciste para él- y lo odias por todo lo que has perdido debido a él y porque nunca queda satisfecho -nunca se alcanza lo perfecto-.

Amor + Odio = Tensión, El punto donde arte y creador se encuentran. El proceso creativo puede no ser placentero pero es gratificante.

Estirar y aflojar, esa es la constante en el arte. Estirar-aflojar, pero no romperse. Si esperamos el día en que durmamos tranquilos, donde se terminen las batallas y llegue la aceptación mutua, puede ser que tal día llegue, pero será el día que la pasión termine y el resorte se rompa.

Si buscas días tranquilos y noches serenas, será mejor que tapes tus oídos y no escuches el dulce canto de las sirenas -¿o debería decir tambores?-, pues de otra forma perderás la razón y una vida sin penas.

 

Vida y muerte                                                                                                                                 Inicio 

Antonio Saura dijo en una entrevista, "cuando una obra está enferma es mejor destruirla".

Si el artista es el principal contribuyente en el proceso de creación, ¿también tiene derecho de intervenir en su destrucción?  Es el artista ¿dios o padre?

Parte de la vida de una obra, es su muerte. ¿Es el creador dueño de su destino? ¿Cuando se considera "enferma" una obra de arte?

El asunto de la destrucción, ha sido tema de controversia y análisis un tanto absurdo, pues nadie puede impedir que el artista intervenga y decida sobre el destino de sus obras.

El tema de la enfermedad es un poco complicado pues es el artista quien engendra el virus que se esparce en la obra y es también el medio capaz de salvarla o desahuciarla. La enfermedad puede solo existir a los ojos del artista -así sucede la mayoría de las veces -, lo cual hace más difícil la credibilidad del diagnostico. Solo el creador puede ver la enfermedad y solo él puede hacer el diagnostico y solo él puede encontrar la solución.

¿Cómo se detecta la enfermedad? En primer lugar, la enfermedad siempre es adquirida, nunca es de nacimiento. Si el azar y la genética determinan las características de la obra, esta adquiere su derecho de vivir. ¿Acaso puede uno oponerse a la naturaleza?. Algunas veces algo sucede , una decisión equivocada en el proceso de creación, un error que se esparce como virus por todo el espacio y termina por enfermar a la obra. A veces, el artista se percata de ello y termina con la obra antes de que -elegir entre una obra viva pero enferma y su destrucción-, se más difícil. Otras tantas, el error es menos evidente y solo es latente hasta después de terminada la obra; Inclusive, pueden pasar inadvertida por años y manifestarse abruptamente cuando ya es imposible hacer algo.

El dilema es, ¿Tiene el artista algún derecho sobre la destrucción de la obra, si el proceso de creación a terminado? ¿Acaso los errores , no tienen legítimo derecho de existir?

El artista cualquiera que sea su oficio, abogará por su derecho sobre la obra, vida y muerte. El espectador, tendrá sus dudas al respecto. Si él, es re-creador de la obra, y el proceso mismo de creación no termina nunca, tal vez la opinión del mismo tenga que valer algo.

El artista es ¿dios o padre?. Si se comporta como dios, voluntarioso e impetuoso -pensemos en un dios a la usanza griega- que se conduce más por sus emociones, entonces la obra está a merced de su creador. El artista podrá hacer con ella lo que le plazca; así como la trago al mundo, así puede destruirla; Si como padre, aunque el padre interviene en la creación de la obra, no es el único -además de la posible intervención divina o del azar-. Por lo mismo, funge más como guardián y protector, que como dueño y soberano.

¿La vida es vida, aunque sea a medias? ¿Merece la obra vivir en enfermedad? ¿Es necesario exponerla al posible rechazo público? De quién es realmente la miseria, ¿de la obra o del artista? El artista se irá, pero la obra tal vez permanezca en perpetua agonía.

Como el mismo Saura dijo," algunas veces la enfermedad desaparece". Algunas veces, el tiempo es el mejor remedio. Algunas veces, vale la pena esperar. Esto, solo es a criterio del artista, darle tiempo al tiempo ó ponerle fin de inmediato. Puede esperar en la oscuridad, apartada de los ojos de extraños y del mundo. Esperar que las agresiones del tiempo la cambien.

Un cambio en la mirada del artista, aunque puede ser pronto ó pueden pasar años. Un día, se le extrae de la oscuridad, el polvo, el abandono, y la enfermedad tal vez haya desaparecido...Si ese es el caso, la obra habrá adquirido su derecho a vivir. De ese momento en adelante, tiene garantizada su existencia. Pero si la enfermedad subsiste, el creador deberá decidir si la mantiene con vida ó le da una muerte digna.

 La Obra enferma en manos del padre-dios, jamás tendrá una vida plena. Siempre en la la oscuridad, en el abandono, en la duda. Jamás cumplirá su propósito, que es el de la vida pública. Mientras llega a la vida pública -enferma o no-, una obra solo está medio terminada. El propósito del arte, es entrar a un ciclo infinito de re-creación. El arte en abandono, está destinada a una vida incompleta.

Saura dijo, "Los monstruos merecen vivir, pues son signo de vitalidad".

 ¿Cómo se reconoce un monstruo de una enfermedad?  El "monstruo" como lo expresa Saura, es lo que para mi es la tensión (ver artículos anteriores). El monstruo es la sangre del arte que clama por vivir. Es diferente del creador, por eso resulta difícil de aceptar, le repelemos, es "monstruoso". El arte no debe ser autocomplaciente , ni complaciente de otros, y los monstruos, son  negación de la misma. Los monstruos han ganado su derecho de vida y es deber del artista dejarlos vivir.

La enfermedad, es como dije generada por el artista. El artista genera la autocomplacencia o intereses ajenos al arte mismo, que en forma de virus, se esparce y conlleva a la enfermedad.

 El artista sabe reconocer la diferencia y es su derecho de dios-padre. el decidir el destino de la obra, vida y muerte.

 

El Arte imperfecto                                                                                                                           Inicio

Borrar el trazo, desaparecer la línea, acabar con cualquier indicio de la mano del artista; el arte debe trascender sobre la vida misma, no solo imitarla.

Durante siglos esta forma de pensamiento rigió sobre el arte, pues este era considerado como un trazo indeleble de la divinidad en lo humano, el artista era solo un conductor de esa divinidad. El ser humano podría ser corrupto, pero su arte permanecería puro, inmaculado, casi divino.

Aquello que remarcaba esa divinidad, era la pulcritud de la técnica, la ausencia de todo trazo proveniente de la mano del artista.

Probablemente todo comenzó cuando el arte se puso al servicio de la iglesia cristiana durante el Renacimiento, época además marcada por las formas clásicas de la Grecia antigua. Pensamientos como el de Miguel Ángel de que su mano era conducida por el mismo Dios, alimentó la idea de que el arte era cosa divina y perfecta a pesar de la imperfección humana; el arte por lo tanto, debía ser inspirador, guía, ejemplo, tenía que trascender a la vida misma.

¿Qué se entendía por perfección en la pintura? el dominio de la técnica en favor del realismo óptico. Durante siglos, esto tuvo sentido y razón de ser, cuando el arte en su mayoría estaba al servicio de la Iglesia-lo cuál hacía aún más importante la idea de lo divino-  o a los grupos de poder, quienes se encargaban de dar continuidad al trabajo de los artistas.

Cuando el arte se volvió más personal y menos complaciente -con la aparición de la fotografía-,  el arte empezó a ser más humano, las obras ya no parecían ser creadas por seres tocados por Dios, sino por hombres.

Al hacerse el arte más humano, comenzó su viaje hacia la imperfección. El arte, ya no buscó ser más inspirador, sino un "reflejo" de vida, vida humana. El ser humano es imperfecto, el artista es humano, entonces su arte también es imperfecto.

Lo que llamo arte "imperfecto" es al arte que hace evidente la presencia muy humana del artista en la obra, ¿Cómo?, dejando ver lo que por siglos se trató de borrar: el trazo físico en la pintura.

La belleza que radica en el arte "imperfecto", es la humanidad que transpira a través del trazo, la línea, la corrección.

El arte "imperfecto" es una mirada profunda al proceso creativo, es un encuentro íntimo entre obra y espectador, un secreto entre ambos: ¿debería estar viendo esto?, ese trazo de lápiz, ¿es parte del bosquejo? aquel pedazo de tela sin cubrir, esos brochazos toscos y sin ritmo...

La cualidad más sorprendente del arte "imperfecto" es su tri-dimensionalidad, porque en ella no solo entran los elementos espaciales sino temporales. El arte es un proceso y eso es más evidente en este tipo de arte. El espectador es testigo y reconstructor del proceso; vuelve a construir con la mirada, lo que llevó horas, días, meses o años. Lápiz, trazo rápido o suave, corrección, etc. son lo trazos del tiempo no ocultos.   

Lo que de esto se deriva, como ya mencioné antes, es la capacidad de crear lazos de intimidad como ningún otro tipo de arte puede hacerlo.  Resaltando su cualidad humana, el arte "imperfecto" crea en el espectador la misma respuesta, su humanidad, somos la misma cosa.

La observación del arte "imperfecto" es como mirar a través de una cerradura o un agujero en la pared. Vemos cosas que tal vez no deberíamos ver. ¿Saben del otro lado que son observados o con toda intencionalidad han hecho el agujero en el muro?  De cualquier forma, intencional o no, la sensación es la misma, la respuesta es la misma, Hemos visto algo que nadie más ó hemos estado donde nadie más. He visto al ser humano detrás de la obra, he visto al artista en la angustia, en la desesperación, en la pasión, en la concentración, en la soledad y agonía del proceso creativo.

Henri Matisse, uno de los más grandes representantes del arte del siglo XX,  y ejemplo notable del arte "imperfecto". Matisse nos permite ir y observar  donde nadie más: a la intimidad de su espacio, su tiempo y su humanidad. Cada línea y trazo en Matisse son un lazo de humanidad e intimidad entre el artista, la obra y el espectador.

La tendencia en el siglo XX intencional o no, fue esa. La humanización de la obra, haciendo más real y cercano al artista.

Valorando y respetando la diversidad que existe en cuanto a tendencias artísticas, el arte "imperfecto" es una variante que debe ser valorada sobre todo por los lazos de intimidad que construye entre la obra y el observador (recreador).   

 

El Papel del Arte                                                                                                                              Inicio

El papel, compañero de las artes plásticas desde tiempos inmemoriales, ahora, es despreciado e ignorado.

"Las grandes obras, no se hacen en un material tan endeble y frágil como el papel, se hacen para superar la barrera del tiempo. El papel se deteriora, cambia de color, puede contaminarse ( hongos ), en fin, no es confiable, ¿porqué usarlo?. El lienzo supera las imperfecciones del papel y lleva al arte con seguridad hacia la eternidad. El papel, no ofrece esa garantía, así que debe usarse solo como medio y no como el fin. Es bueno para los bosquejos, los estudios, la informalidad, para aquello que no está llamado a la eternidad, y solo es arte lo que está llamado a ser eterno; Lo que está sobre papel o cualquier material endeble, no debe ser convocado a tal llamado."

Tal vez lo anterior suene muy exagerado, pero pareciera que esa fue y es, la opinión que se tiene sobre el trabajo en papel.

El uso del papel, se ha encajonado en los procesos de planeación, es bueno para "planear", pero no para pasar a la historia del arte. Muchos se preguntaran, ¿acaso los museos no están llenos de obras en papel? y en efecto así es, pero ¿cuantos de ellos fueron evaluados como obras de arte, antes que al artista? es decir, ¿cuantos de ellos están en los museos o galerías por lo que son y no por quién los hizo?

La realidad es que muchas obras en papel, solo llegan a los muros por quién los hizo. Si alguien desea trascender, debe hacerlo sobre un soporte "serio" como el lienzo. "El papel, es un material para aficionados o improvisados, pues un material tan endeble, solo lo toman en serio los que no toman en serio su trabajo y el arte. El grabado y demás artes gráficas, es un asunto aparte, fueron hechos el uno para el otro, además, la placa es lo que prevalece y eso es lo que importa."

El caso de la pintura es que muchos se preguntan, "¿por qué usar el papel, cuando existen soportes mejores? Si deseas pasar a la historia, tienes que pintar sobre algo tangible y no sobre el aire". 

Para muchos esa es la visión sobre el papel, pero lejos de eso el papel tiene muchas virtudes y ventajas sobre el lienzo que solo pueden ser vistas si nos alejamos de la pose del "ser pintor".

El primero es el económico, tal vez por eso es que se asocia con lo amateur. El papel es barato, al menos lo es más que un lienzo. Muchos artistas, de hecho tal vez todos, comienzan trabajando en papel por cuestión de dinero. Considerando su bajo costo, es altamente accesible, pues cualquier pedazo se transforma en soporte. La hoja de un cuaderno cualquiera, el periódico, el cartón. Su economía, lo hace altamente accesible.

Durabilidad. El papel es también altamente durable a contrario de lo que suele pensarse. Bajo un buen cuidado, podemos ver aún dibujos hechos por Miguel Angel hace 500 años o grabados de Alberto Durero. Los adelantos tecnológicos han permitido desarrollar papeles con mayor durabilidad y más resistentes a los agentes externos como la humedad y los hongos.

Al ser accesible, lo hace también dispuesto. La ventaja del papel, es que no se requiere de espacios u objetos diseñados para poder usarlo. El lienzo -ya fabricado y montado- requiere de caballete (lo cual implica más gasto) y un espacio del tamaño adecuado para pintar y también almacenar. El papel siempre está listo para ser usado, por su accesibilidad y por no requerir espacios especiales para usarlo.

Es también altamente dispuesto a distintos medios, el lápiz por supuesto y todos los medios secos, tinta, acuarela, acrílico y también el óleo -el más sofisticado de todos- . En algunos casos, tal vez sea necesaria cierta preparación del soporte, pero nada que no sea sorteable.

Sus características físicas lo hacen también fácil de transportar y almacenar. El lienzo, cuando ya se encuentra montado al bastidor, es estorboso para transportar y requiere de grandes espacios para almacenar. El papel es Práctico.

Otra ventaja vista por algunos artistas, relacionada con su naturaleza accesible y dispuesta, es su cualidad espontánea y libre. Para algunos o tal vez para muchos, enfrentar el lienzo es siempre intimidatorio e inhibitorio, da la impresión de algo definitorio. El papel, siendo económico, accesible, dispuesto y práctico, es menos intimidatorio, quita responsabilidad y ceremonialidad al acto de pintar.  Pintar se vuelve un acto menos rígido, más espontáneo y libre.1

El acto de "llenar" un lienzo, está lleno de "ritos" complejos; preparar la tela, preparar el espacio, preparar el material, prepararse uno mismo, etc. El Trabajo en papel carece en su mayoría de ellos.

Trabajar sobre papel, puede dar alejamiento del "ser pintor", pero dará intimidad, espontaneidad y libertad al proceso creativo.

Obviamente, no es el intento de este artículo, satanizar el trabajo en lienzo  -habiendo yo misma trabajado sobre él-, pero si resaltar las muchas cualidades de un soporte mal entendido y poco aprovechado en el arte "serio".

Si habría que decir algo malo sobre el uso del papel, son las implicaciones ecológicas que conlleva. Afortunadamente existen empresas fabricantes consientes del problema, y eso abre el espectro de posibilidades para el artista que no quiere contribuir al problema de la deforestación y la erosión del suelo.

 1.Esto no significa que la pintura en tela, carezca en general de las características mencionadas. Hacerlo, sería un error.